6 de enero de 2012

Criadas y señoras. Una historia de insoportable racismo





Criadas y señoras es una de esas películas que, a falta de una buena promoción, suelen pasar desapercibidas allá por donde se estrenan. Sin embargo, y para sorpresa de muchos, su éxito en la cartelera norteamericana la ha convertido en uno de los sleepers del año (término éste de traducción imposible en un único sustantivo y que hace referencia al éxito inusitado de un film en principio modesto y de escaso presupuesto).

Su director y guionista, el actor Tate Taylor – que ya hiciera su debut tras las cámaras unos años antes –, se basó en la obra homónima de la escritora Kathryn Stockett para filmar la historia de un grupo de mujeres, blancas y negras, que conviven durante los años sesenta en la ciudad de Jackson, sita en el estado de Mississippi.

Sin embargo, la en un principio plácida ciudad sureña se revelará pronto como un hervidero de hostilidades y odios acervados por parte de una clase media blanca que todavía no parece tener muy claro que la esclavitud fue abolida un siglo antes y tras una guerra civil que dividió a su país entre dos territorios, el norte y el sur, y a punto estuvo de seccionarlo en dos naciones.

La llegada a la ciudad de una recién licenciada, aspirante a escritora y perteneciente a esa clase media, amenazará con romper el frágil status quo entre las señoras blancas y sus criadas negras y servirá para denunciar las deplorables condiciones en las que vivían estas últimas al servicio de unas casi siempre despóticas jefas, que podían llegar incluso al extremo de construir cuartos de baño fuera de sus casas para no verse en la tesitura de compartir los suyos con quienes consideraban portadoras de las más contagiosas y malignas enfermedades; unas portadoras que, en muchas ocasiones, habían asumido las labores de auténticas madres, al criarlas y prácticamente educarlas, mientras sus propios hijos eran dejados al cuidado de otros.



Criadas y señoras, no obstante, no se queda ahí sino que también denuncia la actitud de algunos hombres afroamericanos que no solamente sometieron a sus esposas a una violencia verbal y/o física sino que muchas veces delegaron en ellas el sustento de sus familias.

Taylor, sin embargo y muy acertadamente, opta por una combinación de drama y comedia para matizar el maniqueísmo del que pecan algunos de sus personajes y para aligerar la tensión que provoca en el espectador asistir a un ambiente de un racismo insoportable.

Tampoco redundará Taylor en el dolor, aunque no evitará mostrar los aspectos más sangrantes de la segregación racial, salpicándolos con hechos y personajes históricos, como las acciones del Ku Klux Klan o la esperanza que la población negra depositó en el presidente Kennedy y en aquel hombre de paz que fue Martin Luther King.

A destacar finalmente que esta espléndida película cuenta con un plantel de actrices absolutamente fantásticas de las cuales nos negamos a citar sus nombres, pues sería injusto privilegiar unos sobre otros y no hay espacio para incluirlos a todos.  

Pocas veces más de dos horas de metraje se hacen tan cortas.

2 comentaris:

  1. Hola!! Gracias por descubrieme esta película. Créeme que me ala apunto. Estas películas que no tienen promoción, de esas que pueden denominarse casi como cine de autor me encantan... Y más si tienen detrás una crítica favorable...jeje

    Un saludo y suerte en el concurso20blogs!!

    Xipo "En el mundo perdido" - Participante en la categoría de "viajes"

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  2. Yo sólo he visto la película, no leí el libro.
    Y la película es interesante (por momentos me recordaba a la gran Tomates Verdes Fritos), aunque desde mi punto de vista, demasiado pastelona (en todos los sentidos posibles).
    La excusa que pone para denunciar el racismo (creo que para eso no hace falta excusa) de que el servicio utilice un cuarto de baño distinto al de los dueño de la casa, flojea un poco. Hay miles de motivos de mayor peso y menos comprensibles (por ejemplo, podrían haberle sacado mayor jugo a las acusaciones falsas de robo). Es cierto que si alguien es bueno para cuidar de tus hijos, también debería serlo para hacer sus necesidades en tu excusado, pero ¡cuanta gente no hay que es incapaz de hacer nada en un baño público o fuera de su propia casa!.

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