14 de octubre de 2019

Comienzo del verano (1888)


Fuente: Wikipedia
Iniciamos la semana con el pintor estadounidense William Trost Richards (1833-1905).

Si bien adscrito al movimiento Prerrafaelita estadounidense, Richards dotó a su obra paisajística de un inconfundible realismo que, en muchos casos, resultaría casi fotográfico, especialmente en sus escenas de montañas nevadas.

Entre su trabajo destaca Comienzo del verano, lienzo pintado en 1888 y hoy en poder del Brooklyn Museum.

¡Feliz lunes! 

13 de octubre de 2019

Retrato de María (1912)


Fuente: Wikipedia

Finalizamos la semana con el pintor austríaco Josef Maria Auchentaller (1865-1949).

Adscrito al Sezessionsstil y al Art Nouveau, Auchentaller es considerado en la actualidad como uno de los pintores austríacos más relevantes de su tiempo.

Retrato de María (1912) se halla, como buena parte de su legado, en poder de un coleccionista privado.

¡Feliz domingo! 


12 de octubre de 2019

Narciso (1810)


Fuente: Wikipedia


Iniciamos el fin de semana con el pintor austríaco de origen esloveno Franz Caucig (1755-1828).

Adscrito a la corriente del neoclasicismo, Caucig mostró a muy temprana edad su excelso savoir faire artístico y, con el devenir de los años, llegaría a convertirse en uno de los mayores representantes del neoclasicismo centroeuropeo.

Entre su obra, de temática variada, destacan sus lienzos dedicados a la antigüedad clásica y a la mitología grecorromana. Un ejemplo de ello sería su Narciso, trabajo realizado en 1810 y hoy en poder de la Narodna galerija (la Galería Nacional eslovena).


¡Feliz sábado! 


11 de octubre de 2019

Estudio de un artista (1864)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos este viernes con el polifacético artista estadounidense, John Ferguson Weir (1841-1926).

Escultor, escritor e, incluso, educador, Weir dejó para la posteridad un importante legado pictórico de temática variada, destacando especialmente los paisajes, los interiores y la naturaleza muerta.

Para la realización de Estudio de un artista, obra realizada en 1864 y hoy en poder de un coleccionista privado, Weir se inspiró en el lugar de trabajo de su padre, el también pintor Robert Walter Weir.

¡Feliz viernes! 


10 de octubre de 2019

Júlia (1911)


Fuente: Wikipedia


Iniciamos el día con el artista barcelonés Ramón Casas (1866-1932).

Pintor, cartelista y diseñador gráfico, Casas se formó en París y, gracias a su portentoso savoir faire, del que da muestra una más que prolífica obra, se convirtió en vida en uno de los pintores más famosos de su tiempo, amén de una de las figuras claves del modernismo catalán.

Entre su extensa obra destacan los trabajos dedicados al gran amor de su vida. Júlia, dibujo realizado en 1911 y perteneciente a la Colección Gadea, pudo contemplarse en la magnífica exposición dedicada a la musa del pintor que el Círculo de Liceu albergara hace unos años.

¡Feliz jueves! 



9 de octubre de 2019

Dolor y gloria


Carátula del film

Nominada a los premios Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, Dolor y gloria también se ha hecho con el Premio al Mejor ActorAntonio Banderas– en la pasada edición del prestigioso Festival de Cannes, logrando, además, que gran parte de la crítica, incluso la que no es afín a Pedro Almodóvar, la reivindique como una de las mejores obras de la filmografía del director manchego.

Relato de tintes autobiográficos que, para más de un crítico cerraría el ciclo iniciado con La ley del deseo y continuado con La mala educación, el último film de Almodóvar narra la historia de Salvador Mallo, un director de cine en plena crisis, afectiva, moral y profesional, tras perder a su madre y padecer, desde hace años, diversos problemas de salud, no graves pero sí pertinaces, que lo han llevado a retirarse de su profesión, si bien aún no se haya resignado a dejar de tejer historias.


La reposición en la filmoteca madrileña de Sabor, un film rodado por Mallo hace más de tres décadas, llevará al director a iniciar un camino hacia el reencuentro, consigo mismo y con aquéllos de los que se distanció, y también hacia un pasado dominado por la presencia de su madre. Insospechadamente, la consideración de Sabor como un clásico del siglo XX le conducirá también a la adquisición de una nueva adicción tras años de abstenciones varias.

Lejos de constituirse como un ejercicio de autocomplacencia destinado al consumo de los más fieles fans del director manchego, Dolor y gloria es, por el contrario, un film realmente emotivo en el que brillan la contención y la ternura y en el que se abordan temas tan universales como la vejez y todo lo que ello lleva aparejado; la posibilidad de hacer las paces con el pasado o, al menos, aceptarlo; la reconciliación con amistades que se creían perdidas; el recuerdo intenso del amor perdido; las contradicciones internas; los traumas y angustias acentuados por la decadencia física; la incertidumbre hacia el futuro; la desolación ante la pérdida irreparable de un ser querido; la soledad y, dado que el protagonista es un artista, la temida crisis creativa. 

A pesar, no obstante, de abordar todos estos temas con una enorme maestría narrativa y visual, Dolor y gloria se erige ante todo como un auténtico homenaje a la madre, la de Mallo y, presuponemos, la de Almodóvar, figura clave en la vida de su hijo, lo que lleva al director manchego a hacer un excelso ejercicio de auto ficción y de cine dentro de cine que no dejará indiferente a ningún paladar cinéfilo exigente.

Por otra parte, Dolor y gloria, al revés que buena parte de la filmografía almodovariana, hace alarde de una gran contención dramática, alejada por completo del drama desaforado y sustentada, por el contrario, en una gran sutileza y austeridad narrativas, lo que da como resultado un film riquísimo en matices y en el que destacan poderosamente las increíbles interpretaciones de sus actores –absolutamente sublime Banderas, quien ha sabido captar a la perfección, hasta en los matices más sutiles, al Almodóvar más mediático; una increíble Penélope Cruz, cada día más grande como actriz; y un impactante Asier Etxeandia, quien borda su personaje. Brillan también otros acertados recursos, como la inclusión de pasajes teatrales o el diseño gráfico que ilustra los achaques que Mallo padece desde hace años. Y todo ello viene acompañado de algunas de las más destacadas características del cine de Almodóvar, como el colorido  de sus fotogramas, presente tanto en vestuario como interiores; la atención al detalle; los bellísimos planos; el humor y su buen hacer como director de actores –no hay nadie que haya sabido sacar tanto partido al talento de Banderas y Cruz como Pedro Almodóvar–, lo que convierte Dolor y gloria en un film imprescindible no sólo para los incondicionales del director manchego, sino también para los más exigentes sibaritas cinéfilos.

Dolor y gloria puede verse en pantalla grande y también en las plataformas Netflix y Filmin




8 de octubre de 2019

Amor entre las ruinas (1873)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al artista británico Edward Burne-Jones (1833-1898).

Adscrito a la Hermandad Prerrafaelita, Burne-Jones produjo algunas de las más bellas obras de aquella corriente artística, de vida tan corta como significativa.

Entre sus preciosos trabajos destaca Amor entre las ruinas, ejecutado en 1873 y, como buena parte de su legado, formando parte en la actualidad de una colección privada.

¡Feliz martes! 


7 de octubre de 2019

Mujer con collar de perlas en un palco (1879)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos la semana con la pintora estadounidense Mary Cassatt (1844-1926).

Adscrita al movimiento impresionista, Cassat pasó gran parte de su vida en Francia, llegando a forjar una gran amistad con Edgar Degas y siendo, además, comparada, por su estilo pictórico, con Berthe Morisot.

Mujer con collar de perlas en un palco (1879) es una muestra de su excelente labor como retratista y hoy puede contemplarse en el Philadelphia Museum of Art.

¡Feliz lunes! 


6 de octubre de 2019

Una noche de verano (1890)


Fuente: Wikipedia

Concluimos la semana con el pintor inglés Albert Joseph Moore (1841-1893).

Hijo y hermano de pintores consagrados, Moore también logró un merecido reconocimiento en vida.

Su obra, de corte realista, está protagonizada por lánguidas féminas y enmarcada en un ambiente netamente clásico. Ejemplo de ello sería su preciosa Una noche de verano, lienzo pintado en 1890 y hoy en poder de la Walker Art Gallery.

¡Feliz domingo! 


5 de octubre de 2019

Lesbia (1878)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el fin de semana con el pintor e ilustrador inglés John Reinhard Wegelin (1849-1927).

Adscrito al estilo neoclásico, Wegelin halló en la mitología grecorromana y en la antigüedad clásica su mayor fuente de inspiración.

Entre su obra destaca Lesbia, lienzo pintado en 1878 y hoy en poder de un coleccionista privado.

¡Feliz sábado! 



4 de octubre de 2019

La plaza del mercado de Abbeville


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor francés Louis Braquaval (1854-1919).

A diferencia de su acaudalada familia, Braquaval nunca mostró un especial interés por el mundo de los negocios y, a pesar de no haber recibido nunca una formación artística, decidió, con el apoyo de su también adinerado suegro, abandonar su profesión de subastador y dedicarse por completo a su gran pasión, la pintura.

Si bien la obra de Braquaval fue largamente olvidada tras su muerte, en la década de los setenta del pasado siglo empezó a revalorizarse.

La plaza del mercado de Abbeville, realizada a principios del pasado siglo, se halla en poder del Museo de Bellas Artes de Rouen.

¡Feliz viernes! 


3 de octubre de 2019

Alt-Berlin, Waisenstraße (1927)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con al pintor, escritor y artista gráfico alemán Hans Baluschek (1870-1935).

Figura destacada del movimiento artístico Berliner Secession, Baluschek dedicó su obra a la clase trabajadora, a la que retrató con el máximo realismo pictórico.

Entre su profuso trabajo destaca Alt-Berlin, Waisenstraße (1927), hoy en poder del Märkisches Museum Berlin.

¡Feliz jueves! 


2 de octubre de 2019

Muerte en el Nilo

Cartel publicitario de la obra


Considerada como la mejor escritora británica de novela negra, Agatha Christie pudo saborear en vida las mieles del éxito, dejando para la posteridad un prolífico legado de obras de misterio que, por su desarrollo y su casi siempre impredecible desenlace, siguen asombrando, aun a pesar del tiempo transcurrido, a los lectores del siglo XXI, tanto o igual como hiciera con los de antaño.

No es por ello extraño que sus más conocidas obras hayan sido trasladadas a diversos formatos, como el cine, la televisión, el teatro, la radio y, más recientemente, el cómic o los videojuegos, atrayendo, además, no sólo a artistas y creativos anglosajones, sino del resto del mundo.

Este sería el caso del dramaturgo y director escénico Víctor Conde, quien hace unos años se hiciera cargo de la adaptación española de La Ratonera, una pieza teatral que Christie escribió en 1952 y que se ha convertido en la obra más longeva en escena, habiéndose representado sin interrupción durante casi setenta años en el emblemático West End londinense.

En su nueva obra, que antes de recalar en el barcelonés Teatre Borràs ya había sido representada en otras ciudades españolas, Conde regresa de nuevo a los textos de Christie, rescatando una de sus novelas más logradas y recordadas, Muerte en el Nilo, una historia ambientada en un crucero por el mítico río durante los años treinta de la pasada centuria. Durante esa travesía, en la que se dan cita diez personajes, se producirá un asesinato, lo que sumirá a los tripulantes en un estado de extrema inquietud y desconfianza mutua, pues entre ellos se halla el autor o autora de un crimen cometido con premeditación y con extremada sangre fría.


Alejada de la puesta en escena de las más recientes adaptaciones basadas en obras de la autora británica –como Y no quedará ninguno, Una visita inesperada o, incluso, La Ratonera–, Muerte en el Nilo cuenta con una puesta en escena rabiosamente moderna, rompedora, en la que se huye al máximo del estatismo del teatro clásico –en el que los actores entran y salen de escena según el desarrollo de la historia–, pero sin traicionar la esencia del texto de Christie, si bien sí cuente con alguna licencia artística que no altera ni la historia ni, mucho menos, su imprevisible desenlace –aunque algún espectador no perdone la ausencia del inigualable Hércules Poirot.

Así, en esta adaptación de la obra de Christie, Conde mantiene a todos sus actores permanentemente en un escenario con no más atrezzo que un conjunto de maletas de diferentes tamaños, algunas proyecciones a lo largo de la narración y la presencia prácticamente omnipresente de un pianista y de una cantante –protagonistas también de la historia, si bien Christie no concibiera para ellos esas profesiones–, que recrean, pautados por la banda sonora de Marc Álvarez, éxitos de los años treinta, como el Anything goes de Cole Porter. Con todo ello, Conde consigue transportar al espectador a otra época y lo hace con el savoir faire adquirido tras años de experiencia y, especialmente, en producciones como Los Miserables, pues, en más de un momento, esta nueva versión de Muerte en el Nilo remite al género del teatro musical. 

El genial arranque, inusual en formato y contenido, es otro de los puntos fuertes de esta adaptación teatral que no cuenta con descanso alguno, pero sí con dos actos diferenciados. La utilización de los mismos elementos escénicos en ambos resulta, sin embargo, desigual, pues en el primero, con sus actores vagando por el escenario y sumidos en su propio mundo mientras otros intérpretes declaman su texto, puede resultar, en algún momento, un tanto ampuloso y artificial. Por el contrario, la segunda parte es absolutamente increíble, ya que no sólo logra captar en escena el intenso suspense que Christie imprimía a sus páginas –labor nada fácil, por cierto–, sino introducir con éxito indiscutible, en un formato narrativo tan poco propicio para ello, un elemento tan cinematográfico como el flashback.


Mención aparte merece el diseño de vestuario, acorde con la época; la iluminación, que aporta un toque sensual a una historia, en definitiva, pasional; y, por supuesto, el excelente trabajo de todos, absolutamente todos, los actores, que citamos, para no incurrir en injusticia alguna, según la ficha técnica del Teatre Borràs: Miquel García Borda, Mariona Ribas, Aleix Rengel, Mar del Hoyo, Miriam Marcet, David Z. Vaquero, Albert Suárez, Lorena de Orte, Paula Moncada, Dídac Flores.

1 de octubre de 2019

Huyendo de la crítica (1874)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor catalán Pere Borrell del Caso (1835-1910).

Gran exponente del trampantojo, una técnica pictórica que se vale de diversos elementos para engañar a la vista, Borrell del Caso fue famoso en vida por sus retratos, la mayoría por encargo, y por sus lienzos de temática religiosa, desaparecidos en casi su totalidad durante la Guerra Civil.

Huyendo de la crítica (1874) es su obra más famosa y hoy se halla en poder del Banco de España.

¡Feliz martes! 


30 de septiembre de 2019

Muchachas bajo los árboles (1914)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos la semana con el pintor alemán August Macke (1887-1914).

Adscrito a la corriente del expresionismo alemán y miembro activo del Der Blaue Reiter (El jinete azul), un importante grupo de artistas del que también formaría parte Vasili Kandinski, Macke dejó para la posteridad, a pesar de su temprana muerte, un importante legado artístico.

Entre sus obras destaca Muchachas bajo los árboles, lienzo pintado en 1914 y hoy en poder de la Neue Pinakothek.

¡Feliz lunes! 


29 de septiembre de 2019

Tiempo lluvioso (1907)


Fuente: Wikipedia

Finalizamos la semana con el pintor alemán Julius von Ehren (1864-1944).

De origen humilde, Ehren logró forjarse como pintor gracias a su enorme y precoz talento, que le llevó a obtener una beca e ingresar en la Academia de Bellas Artes de Múnich.

Su adscripción a la corriente del post impresionismo no le hizo rico en vida, aunque poco antes de su muerte, el gobierno alemán, en reconocimiento a su labor artística, le concedió una pensión de honor que debía asegurar su manutención.

Tiempo lluvioso, obra realizada alrededor de 1907, es uno de sus más representativos trabajos. Hoy sólo puede contemplarse en internet, al obrar en poder de un coleccionista privado.

¡Feliz domingo! 


28 de septiembre de 2019

La familia de Leopoldo de la Toscana (1792)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el fin de semana con el pintor canadiense de origen alemán William Berczy (1744-1813).

Recordado especialmente por sus retratos y sus lienzos de temática religiosa, Berczy pasó buena parte de su vida en Europa, donde llegaría a exponer su obra en prestigiosas instituciones, como la británica Royal Academy. Con casi 50 años, Berczy emigraría a América del Norte, primero recalando en Estados Unidos y, más tarde, en Canadá, su país de adopción, donde hoy se le recuerda no sólo por su faceta como pintor, sino como la de pionero.

La familia de Leopoldo de la Toscana, una de sus más representativas obras, fue realizada alrededor de 1792 y, desgraciadamente, hoy se halla en paradero desconocido.

¡Feliz sábado! 


27 de septiembre de 2019

Joven bajo la lluvia (1880)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor belga Évariste Carpentier (1845-1922).

Artista en permanente evolución, Carpentier abrazó diferentes estilos artísticos y abordó temáticas variadas a lo largo de su vida.

Entre su profusa obra destaca Joven bajo la lluvia, lienzo pintado en 1880 y hoy el poder de un coleccionista privado.

¡Feliz viernes! 




26 de septiembre de 2019

Gatos y gorriones


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con el pintor coreano Byeon Sang-byeok (1392-1910).

Considerado como uno de los pintores más representativos de la Dinastía Joseon, Sang-byeok es especialmente recordado por sus retratos de personas y animales, especialmente gatos.

Gatos y gorriones, sin fecha exacta de realización, es uno de sus trabajos más representativos y hoy puede verse en el Museo Nacional de Corea, en Seúl.

¡Feliz jueves! 


25 de septiembre de 2019

El rey león


Fuerte: Wikipedia

Carente de buenos guiones, el cine de Hollywood lleva años, décadas, produciendo un sinfín de remakes de un buen número de largometrajes que, en su momento, contaron con el aplauso de la crítica y/o el público. Tampoco el cine americano independiente ni el europeo, aunque en mucha menor medida, han sido ajenos a esta tendencia creativa que sólo en muy contadas ocasiones ha dado lugar a obras verdaderamente remarcables y superiores al original en el que se inspiraron. 

El avance vertiginoso de las nuevas tecnologías no ha hecho más que incidir en esa tendencia a filmar de nuevo no ya clásicos, sino títulos relativamente recientes, especialmente la factoría Disney que, con su fino olfato comercial, ha sabido aprovechar al máximo una técnica que ha evolucionado de forma asombrosa en los últimos años, el live-action, que adapta en imagen real, ya sea con animales o personas, personajes de animación. No es casualidad, de hecho, que uno de los primeros filmes que la aplicaron, aunando en un mismo fotograma realidad y animación, fuera el ya mítico ¿Qué fue de Roger Rabbit?, estrenado hace más de tres décadas, en 1988, y producido, precisamente, por Touchstone Pictures, distribuidora de The Walt Disney Studios

Valiéndose de esa técnica, la mítica productora de animación norteamericana ha estrenado numerosos remakes de sus títulos más memorables, entre los que destacan 101 dálmatas (1999), Alicia en el país de las maravillas (2010), Cenicienta (2010), El libro de la selva (2017), Aladdin (2019), Dumbo (2019) y, cómo no, el título que hoy nos ocupa, El Rey León (2019).


Si bien con reminiscencias netamente hamletianas, El Rey León (1994) fue el primer título de Disney que no partía de una obra original. Su recibimiento fue tan aplaudido que el film acabaría contando, como algunos grandes clásicos, con su preceptivo musical, hoy representado, con gran éxito, en las más importantes capitales del teatro, Londres y Nueva York, y otras ciudades europeas, como Madrid.


Lejos del remake al uso, que suele recoger el legado del film en el que se inspira para actualizarlo e, incluso, reformularlo, El Rey León es casi una copia exacta del original de Disney estrenado en 1994. Y si bien esta fórmula no es nueva –Gus Van Sant hizo lo mismo con su controvertida revisión de un clásico en toda regla como Psicosis; mientras que Michael Haneke copió al milímetro su inquietante Funny Games para que la acabaran protagonizando actores anglosajones–, su elección para el presente film es cuestionable, por cuanto, más allá de ser una obra de incontestable belleza, no aporta nada nuevo al espectador que conoce el original estrenado en 1994 –a excepción del alargamiento de algunas escenas y la inclusión de un par de nuevas canciones en una banda sonora ya mítica.

Ahora bien, sería injusto no incidir en el plano estético de este film de apariencia hiperrealista, sustentada, como admite su director, Jon Favreau, en casi todas las tecnologías de vanguardia, lo que brinda al espectador una experiencia inigualable, con bellísimas y realistas escenas que, por su marco geográfico, remiten poderosamente a un clásico documental del National Geographic.

Ese mayor acierto, no obstante, se constituye también como el mayor lastre del film, pues el hiperrealismo aplicado a una historia concebida originalmente para el formato de animación tradicional resta dramatismo a los momentos más intensos de la historia, como la muerte de Mufasa o el enfrentamiento de Simba con su tío Scar.

En cualquier caso, El Rey León del siglo XXI, con su reverencial respeto hacia su fuente de inspiración original, su uso de las nuevas tecnologías, su inusual belleza, su mítica banda sonora y el trabajo de los actores que dan voces a unos personajes animados de un realismo portentoso, no dejará indiferente a los amantes del cine de gran formato; a los que amamos el film original nos hubiera gustado, sin embargo, una apuesta más audaz en su reinterpretación de este clásico de Disney.



24 de septiembre de 2019

Sospecha (1900)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor británico Herbert Williams Weekes (1864-1904).

Perteneciente a una familia de artistas, Weekes pasó la mayor parte de su vida en Londres, ciudad en la que expondría gran parte de su obra, adscrita al llamado neoclasicismo victoriano.

Sospecha, lienzo pintado hacia 1900, se halla hoy en poder de un coleccionista privado.

¡Feliz martes! 




23 de septiembre de 2019

Las modistas. Rue du Caire, París (1885-1886)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos la semana con el pintor francés Paul Signac (1863-1935).

Adscrito al movimiento artístico del neoimpresionismo, Signac ha pasado a la historia por el desarrollo de la técnica del puntillismo, de la que son deudoras la mayor parte de sus obras.

Las modistas. Rue du Caire, París (1885-1886) es uno de sus más famosos lienzos y hoy forma parte de la Fundación de la Colección E. G. Bührle.

¡Feliz lunes! 



22 de septiembre de 2019

Músico y niña (1900)


Fuente: Wikipedia

Finalizamos la semana de la mano del pintor armenio polaco Teodor Axentowicz (1859-1938).

Célebre en vida por su obra, Axentowicz vivió en diferentes países europeos hasta asentarse finalmente en Polonia, donde tendría un importante papel como defensor de las artes, llegando a convertirse, de hecho, en rector de la Academia de Bellas Artes de Cracovia.

Entre sus obras destaca Músico y niña (1900), hoy en poder de la Galería de Arte de Leópolis en Ucrania.

¡Feliz domingo! 




21 de septiembre de 2019

Azul y blanco (1896)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos a la pintora británica Louise Jopling (1943-1933).

Formada, como muchos artistas de su tiempo, en París, Jopling llegaría a alcanzar un notable éxito en vida, llegando a convertirse en la primera mujer admitida en la selecta Royal Society of British Artists.

Entre su obra destaca Azul y blanco, realizada en 1896 y hoy en poder de Lady Lever Art Gallery, emblemático espacio museístico fundado por la más joven de las hijas de la Reina Victoria.

¡Feliz sábado! 


20 de septiembre de 2019

Esperanza (1886)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con el pintor británico George Frederick Watts (1817-1904).

Adscrito a la corriente del simbolismo, Watts destacó desde muy joven en su profesión, llegando a convertirse en uno de los más afamados artistas de su tiempo.

Entre su obra destaca Esperanza, realizada en 1886 y hoy en poder de uno de los más importantes museos del mundo, la Tate Britain.

¡Feliz viernes! 


19 de septiembre de 2019

Madame Barbier-Walbonne (circa 1796)


Fuente: Wikipedia


Hoy recordamos al pintor francés François Gérard (1779-1837).

Trabajador incansable, Gérard llegaría a ser muy conocido en su tiempo por su maestría en el dominio de su profesión, lo que le llevaría a entrar en la corte y a convertirse en el pintor oficial de Luís XVIII.

Su obra, adscrita al estilo neoclásico, está compuesta por retratos muy célebres, como el de Madame Récamier –de la que ya habláramos en uno de nuestros posts– o el de Madame Barbier-Walbonne, otra de sus amistades. El precioso lienzo se halla en el Museo del Louvre.


¡Feliz jueves! 




18 de septiembre de 2019

La casa alemana


Booktrailer de La casa alemana

Enésimo fenómeno literario, La casa alemana se ha convertido en un libro de obligada lectura por abordar un tema aún hoy espinoso en la Alemania del siglo XXI, la era nazi y los crímenes a la humanidad en los que participó, por acción u omisión, buena parte de la sociedad alemana de la época.



Escrita por la guionista Annette Hess, La casa alemana se centra en el juicio iniciado en la ciudad de Frankfurt en 1963, casi dos décadas después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, contra veintidós antiguos mandos del tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz, responsables directos de torturar y llevar a las cámaras de gas a miles de personas.



Uno de los mayores atractivos de esta novela radica, sin duda, en la propia temática abordada, un tema tan tabú en el país germano que pocos han sido los escritores que se han atrevido a plantear el papel que sus antepasados jugaron, individual y colectivamente, en aquella barbarie. Algo que, en parte, se entiende por un enorme sentimiento de culpa y vergüenza y también, y no menos importante, por el hecho de que, como apuntan historiadores como Johann Zilien, en muchas ciudades de la Alemania de la posguerra el porcentaje de jueces, fiscales y agentes de las fuerzas del orden que habían pertenecido al partido nazi llegó a ser altísimo. Una tesis en la que se sustenta la propia historia narrada por Hess, ya que los veintidós encausados de aquel juicio finalizado en 1965 no sólo habían llegado a integrarse por completo en la sociedad surgida de las cenizas de la guerra, sino que incluso habían adquirido en mayor o menor medida y, gracias en buena parte a sus profesiones liberales, una cierta respetabilidad.



A todo ello habría que añadir que las condenas de aquel proceso judicial fueron muy leves –de los veintidós acusados, sólo seis serían condenados a cadena perpetua. El motivo de aquella sentencia se debe a que ninguno de ellos fue juzgado por crímenes a la humanidad, en consonancia con el derecho internacional, sino según la ley alemana, que primaba la culpa individual, la cual, dada la política de destrucción de pruebas por parte de los nazis en los estertores de la guerra, resultaba, y aun hoy resulta, sumamente difícil de probar y se prestaba, además, a toda suerte de atenuantes por el hecho de que los acusados, asesorados por una común y cuestionable línea de defensa, alegaron que tan sólo cumplían órdenes.



Otro de los grandes aciertos de Hess radica en su profunda reflexión sobre el perdón y la culpa y, especialmente, el sentimiento de vergüenza y el silencio cómplice de la práctica totalidad de la sociedad, un tema que no le es ajeno a la escritora alemana, pues una de sus fuentes de inspiración, según ha admitido en diversas entrevistas promocionales, fue uno de sus abuelos, protagonista directo de aquella época, quien nunca jamás, al igual que muchos de sus coetáneos, habló del papel que entonces desempeñara en la contienda bélica, ya fuera por su participación activa o por su inacción ante aquella barbarie.



Lejos de caer en lo tremebundo, Hess apuesta por no hacer juicios de valor, obligando al lector a plantearse qué habría hecho de haber vivido en un escenario y un tiempo dominados por la sinrazón de un populismo que supo manipular como nadie, con sus grandes fastos y su apelación continua a una memoria colectiva magnificada, distorsionada e impregnada de falsedades, a un pueblo que, hasta la fecha, había sido considerado como el más culto de la tierra.



La casa alemana también resulta un libro de recomendada lectura por su retrato del papel de la mujer alemana de los años 60, todavía muy alejado de la emancipación que conocería una década después.



Sin embargo, y a pesar de todos sus aciertos, que no son pocos, La casa alemana se ve lastrada por el maniqueísmo con el que han sido construidos unos personajes que no están a la altura del mensaje de la historia en la que se hallan inmersos. A lo que habría que añadir la presencia de subtramas muy poco creíbles, como el trauma que condiciona una relación amorosa poco veraz o el aprendizaje del idioma polaco por parte de la protagonista –los lectores amantes de los idiomas lo entenderán perfectamente; y, no menos importante, un ritmo narrativo irregular en buena parte del relato.



17 de septiembre de 2019

Mandril en la jungla (1909)


Fuente: Wikipedia


Iniciamos el día con el pintor francés Henri Rousseau (1844-1910).

Ejemplo de superación, Rousseau no se iniciaría en la profesión que acabaría inmortalizándolo hasta pasados los cuarenta. Hasta entonces su vida profesional había estado ligada a trabajos muy alejados de su sensibilidad artística.

Su obra, adscrita al arte naïf, movimiento del que sería uno de sus mayores representantes, se halla hoy repartida en algunos de los más importantes centros museísticos de Europa y Estados Unidos. Mandril en la jungla, uno de sus trabajos más singulares, obra en poder, sin embargo, de un coleccionista privado.


¡Feliz martes! 



16 de septiembre de 2019

Ofrenda de verano (1911)


Fuente: Wikipedia

Tras un necesario descanso, regresamos con fuerzas renovadas y muchas ganas de trabajar. 

Para esta rentrée hemos escogido una obra de uno de nuestros pintores favoritos, Sir Lawrence Alma-Tadema (1836-1912).

Pintor de extraordinario talento, a quien ya dedicáramos uno de nuestros posts, Alma-Tadema paladeó las mieles del éxito en vida, dejando para la posteridad un enorme legado artístico, adscrito en su mayor parte a la corriente del neoclasicismo.

Ofrenda de verano (1911) es un magnífico ejemplo del indiscutible savoir faire de su autor y, a diferencia de otras obras suyas, se halla a disposición del público para ser admirada en un espacio museístico, concretamente el Brigham Young University Museum of Art, en Estados Unidos.

¡Feliz lunes! 


7 de julio de 2019

Lozna. Casa del pueblo (1908)


Fuente: Wikipedia

Tal día como hoy, en 1887, nacía en Vitebsk, Bielorrusia, uno de los pintores más interesantes del siglo XX, Marc Chagall (1887-1985).

En nuestra última entrada del verano, le recordamos con una de sus más bellas obras, Lozna. Casa del pueblo, trabajo realizado en 1908 y hoy en poder de la Tretyakov Gallery.

Si queréis conocer mejor la obra de este pintor, os recomendamos una visita al fantástico Museo Marc-Chagall en Niza, al cual dedicáramos, por cierto, una noticia el pasado mes de enero.

¡Feliz domingo y feliz verano! ¡En septiembre regresaremos con fuerzas renovadas! 




6 de julio de 2019

Mujer con un león (1919)


Fuente: Wikipedia

Damos inicio al fin de semana de la mano del pintor francés Émile Friant (1863-1932).

Artista precoz, Friant empezó a exponer su obra con tan sólo 15 años. No mucho después se trasladaría a París, donde alcanzaría gran fama.

Entre su trabajo, de corte realista, destaca Mujer con un león, realizada en 1919 y hoy en poder de un coleccionista privado.

¡Feliz sábado! 



5 de julio de 2019

El sueño


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con el pintor francés Gustave Courbet (1819-1877).

Considerado como el fundador del realismo, Courbet destacó en su tiempo por el verismo conferido a los múltiples cuadros de desnudos que hoy engrosan su valioso legado artístico.

Entre aquéllos destaca, por las lecturas que se derivan de su contemplación y, sin duda, por la maestría del pintor en su ejecución, El sueño, realizado en 1866 y hoy albergado –que no mostrado al público, sin embargo– en el parisino Petit Palais.

¡Feliz viernes! 


4 de julio de 2019

La inundación. Pintor copiando un cuadro en el Museo del Louvre (1910)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor francés Louis Béroud (1852-1930).

Artista precoz, Béroud empezaría, con tan sólo 21 años, a exponer su obra en el emblemático Salón de París.

De corte realista, gran parte de su producción artística sería ambientada y facturada en el propio Museo del Louvre. Ejemplo de ello es su magnífica La inundación. Pintor copiando un cuadro en el Museo del Louvre, realizada en 1910. A pesar de su temática, esta obra no se halla, sin embargo, ni en el magnífico museo parisino ni en espacio museístico alguno, pues forma parte de una colección privada. Afortunadamente, a los amantes del arte siempre nos quedará Internet.

¡Feliz jueves! 




3 de julio de 2019

Rocketman



Trufado de clichés, el biopic es muy posiblemente uno de los géneros cinematográficos más clásicos en su estructura y desarrollo narrativo. Por ello, un film basado en la vida y obra de un artista todavía vivo no parece, a priori, que vaya a convertirse en un largometraje de culto, sino más bien en un producto de consumo rápido, sin ningún otro cometido que el de satisfacer a las legiones de los más devotos fans del homenajeado, máxime cuando éste ha participado activamente en la producción del film.

Rocketman, centrado en el auge y caída ¡momentánea! de Elton John es, por el contrario, todo un hallazgo cinematográfico que, aun siendo fiel a los ingredientes más comunes del género biográfico, depara no pocas sorpresas al espectador sibarita, independientemente del agrado que pueda merecerle el músico británico.


La dirección del film ha corrido a cargo de Dexter Fletcher, un actor que conoció cierto reconocimiento entre el público joven de la España de la década de los noventa por su papel protagonista en la serie La pandilla plumilla y que ha acabado especializándose en la dirección de musicales. De hecho, fue precisamente Fletcher quien se hiciera cargo de la celebrada Bohemian Rhapsody tras el despido de su director.

Articulada a base de flashbacks, Rocketman sigue los pasos de Reginald Kenneth Dwight, más tarde conocido con el nombre artístico de Elton John, desde su infancia en el seno de una familia desestructurada hasta su caída en los infiernos tras recorrer un largo camino de abusos de sustancias varias y adicción al sexo.

Esa espiral de autodestrucción se va desgranando en el film mediante una increíble sucesión de números musicales, tan brillantemente coreografiados que evocan, sin desmerecer un ápice, a los espectáculos clásicos de Broadway y del West End londinense.

Rocketman, además, destaca por haber sabido integrar en el guion algunos de los grandes éxitos de Elton John, que sirven al director para retratar diferentes situaciones y estados de ánimo de su principal protagonista, lo que obliga a sus actores a cantar. Esa fórmula brinda escenas brillantes, como la que describe uno de los momentos más dramáticos de la infancia del músico inglés y en la que intervienen la siempre increíble Bryce Dallas Howard –en el papel de madre del artista– y la inigualable Phyllida Law –interpretando a su abuela.

Sin embargo, lejos de sucumbir al dramatismo desaforado que muchas veces, demasiadas, conllevan las historias de autodestrucción y posterior redención, Rocketman destaca por su original formato y por saber combinar, sin que las costuras se noten demasiado, música con fantasía desbordante –como no podía ser menos en un film dedicado a un maestro del glam tan ostentoso–, con un punto de realismo mágico que casa a la perfección con el tono del film.

Sería injusto, no obstante, no mencionar otros puntos fuertes de este largometraje que, por lo ya descrito, se constituye como una rara avis. Entre esos elementos cabría destacar el increíble diseño de producción, con una paleta cromática de las que permanecen en la retina por mucho tiempo, y un cuidadísimo vestuario, especialmente el lucido por el principal protagonista, que es una recreación exacta de algunos de los modelos más estrambóticos que Elton John ha lucido a lo largo de su carrera artística.

Sin embargo, si hay algo en lo que Rocketman brilla por encima de todo y enriquece el conjunto de la obra es, sin duda, la portentosa interpretación de todo su plantel de actores, especialmente, y por el peso de su personaje, del increíble Taron Egerton, que consigue meterse tanto en la piel del artista británico que, tras haber visionado el film, al espectador le va a costar distinguirlo del siempre único Elton John.


2 de julio de 2019

Autorretrato en la Villa Médicis (1817)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor francés Léon Cogniet (1794-1880).

Adscrito a las corrientes del romanticismo y del neoclasicismo en sucesivas etapas creativas, Cogniet es especialmente recordado por la temática histórica y retratista de sus obras.

Entre esas últimas se encuentra su conocido Autorretrato en la Villa Médicis, realizado en 1817 y hoy en poder del Cleveland Museum of Art.

¡Feliz martes! 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...