28 de febrero de 2019

El vestido oriental (1906)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor irlandés William Orpen (1878-1931).

Nombrado pintor oficial durante la Primera Guerra Mundial, Orpen es especialmente recordado por sus pinturas de aquel conflicto –hoy repartidas en importantes museos británicos.

La obra de Orpen no se reduce, no obstante, a la temática bélica. Como ejemplo, baste citar El vestido oriental (1906), que hoy puede contemplarse en The Atkinson Art Gallery and Library, una importante organización británica volcada en el arte y la cultura.

¡Feliz jueves! 


27 de febrero de 2019

El método Assimil


       Autor: Un Mundo Cultural

Dedicado a nuestro ilustrado abuelo Miguel

Profesor de lingüística indoeuropea y Doctor en Griego, nuestro tío fue, durante toda su vida, un amante apasionado de los idiomas y en su casa, atestada de libros, se podía tener acceso a las lenguas más variadas, como, por ejemplo, alemán –su idioma favorito– ruso, hebreo, árabe, italiano, inglés, francés, esperanto, neerlandés, coreano y un largo etcétera, que incluía también idiomas tan minoritarios como el criollo de Guadalupe, el bretón, el alsaciano, el feroés o el corso.

Ese amor por los idiomas, que nos transmitió desde muy pequeñas, lo había heredado, a su vez, de nuestro abuelo, un autodidacta de mentalidad renacentista que, interesado por casi cualquier temática del saber humano, fue el primer miembro de la familia en descubrir el método Assimil, un sistema de aprendizaje de idiomas creado por Alphonse Chérel en 1929 que, especialmente en Europa, es hoy adorado por numerosísimos políglotas.

En el momento de su salida al mercado, Assimil se constituyó como un método rupturista en el que se privilegiaba el aprendizaje comunicativo –lento y progresivo– mediante textos basados en escenas de la vida cotidiana y temáticas varias y se prescindía, en lo justo, de farragosas y extensas explicaciones gramaticales. Todo ello venía aderezado, además, con un excelente material en audio, que permitía al estudiante, desde el principio, hacerse con la melodía del idioma.

A lo largo de todos estos años, el método Assimil prácticamente no ha cambiado su estructura, si bien sus cursos son objeto de actualizaciones continuadas, por lo que siempre resulta recomendable hacerse con la última edición del idioma objeto de estudio.

Divididos en dos fases, u olas, los cursos Assimil cuentan con una media de 100 lecciones, que pueden ser más o menos, dependiendo del idioma. La primera ola, o fase pasiva, abarca de la lección 1 a la 49 y en ella el estudiante va aprendiendo, a base de mucha repetición, tanto auditiva como oral, toda una serie de pequeños textos acompañados por apuntes gramaticales, viñetas muy humorísticas y ejercicios con autocorrecciones. La segunda fase, la activa, impele al estudiante a regresar a la lección 1, una vez acabada la número 50, para traducir el contenido de los primeros textos.

En ambas fases existen lecciones de repaso –en todas las unidades múltiplos de siete, empezando por la lección séptima–, que proporcionan al estudiante explicaciones gramaticales sucintas y muy amenas. Todo volumen de Assimil cuenta, además, con un apéndice gramatical en las páginas finales del libro. 

La gran baza de Assimil reside, sin duda, en la sensación de aprendizaje continuado –no hay que dedicarle horas y horas al idioma estudiado, pero sí constancia, con una media de unos veinte o treinta minutos cada día–, sustentado en su metodología amena –las lecciones cuentan, además, con numerosos apuntes culturales– y en las grandes dosis de motivación que sus autores vierten en sus páginas y que animan, de manera constante, al estudiante.

Si bien es cierto que nada hay perfecto –como todo sistema de aprendizaje autodidacta, carece de supervisión de la producción escrita y oral–, Assimil es, en nuestra opinión, el mejor método del mercado y, a pesar de los años transcurridos desde su puesta de largo, todavía sigue siendo una apuesta innovadora, especialmente en un país como éste, en el que la enseñanza de idiomas aun se sustenta en la gramática como eje vertebral del aprendizaje.

Además de la colección referenciada –la famosa Sans peine o Sin esfuerzo, en su versión española–, Assimil cuenta con otras muchas más que interesantes, como la de Perfeccionamiento, la de Negocios o la serie Cantando.

Cabría mencionar, finalmente, que el número de cursos que la editorial francesa ha lanzado a lo largo de los años no ha dejado de aumentar, si bien hay idiomas como el tamil, el esperanto o el alsaciano que han desaparecido y algunas familias lingüísticas, como las lenguas amerindias, jamás han sido abordadas. El cualquier caso, para sacar el máximo provecho a todos los libros editados por Assimil, se recomienda partir del francés, lengua que nosotras aprendimos y perfeccionamos, precisamente, con este método. 




26 de febrero de 2019

Un día de celebración (1902)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con la pintora sueca Fanny Brate (1862-1940).

Genio precoz –accedió a la Real Academia Sueca de las Artes con tan sólo 18 años-, Brate se vio forzada a dejar su profesión tras contraer matrimonio.

Su más famosa obra, Un día de celebración, fue realizada en 1902 y hoy puede contemplarse en el Nationalmuseum (Estocolmo, Suecia).

¡Feliz martes! 



25 de febrero de 2019

Calle de París, día lluvioso (1877)


Fuente: Wikipedia

Mecenas, coleccionista y organizador de exposiciones, a Gustave Caillebotte (1848-1894) se le recuerda especialmente por su labor como pintor.

Calle de París, día lluvioso (1877) es, sin duda alguna, una de sus más preciosas obras y hoy puede verse en el Art Institute of Chicago.

¡Feliz lunes! 




24 de febrero de 2019

Naturaleza muerta: juego de té (1781-1783)


Fuente: Wikipedia

Despedimos la semana con el pintor suizo Jean-Étienne Liotard (1702-1789), uno de los retratistas más solicitados de su época, aunque sus últimos años de vida los dedicara a pintar bodegones.

Un magnífico ejemplo de esa etapa artística es su Naturaleza muerta: juego de té (1781-1783), un precioso lienzo que hoy se halla en poder del Getty Center en Los Ángeles. 

¡Feliz domingo! 







23 de febrero de 2019

John Keats


Fuente: Wikipedia


Tal día como hoy, en 1821, moría en Roma, con apenas 25 años, el poeta romántico inglés John Keats.

A pesar de su muerte prematura, Keats dejó para la posteridad un importante legado literario. Su vida y obra, junto a las de Percy Bysshe Shelley –escritor británico, esposo de Mary Shelley, también fallecido en Italia a edad prematura– son objeto de estudio del precioso Museo Keats-Shelley, que se halla, precisamente, en la capital italiana.

En memoria de Keats, recordamos hoy el post que dedicáramos a aquel museo hace ahora poco más de seis años, e ilustramos estas líneas con el retrato que del poeta británico hiciera el pintor Joseph Severn, una obra evocadora, realizada entre 1821 y 1823, que hoy forma parte del fondo permanente de la inigualable National Portrait Gallery.


¡Feliz sábado! 


22 de febrero de 2019

Una calle en Venecia (1880-81)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con el pintor norteamericano John Singer Sargent (1856-1925), el mejor retratista de su tiempo en opinión de muchos de sus coetáneos. 

Gran viajero, Singer Sargent gestó muchas de sus obras durante su estancia en países extranjeros. Un ejemplo de ello sería Una calle en Venecia (1880-81), que puede contemplarse en el Clark Art Institute, en Estados Unidos.

¡Feliz viernes! 



21 de febrero de 2019

Lejaren Hiller, Sr. y la revista “Life”


Fuente: Wikipedia

Ilustrador y fotógrafo, Lejaren Hiller, Sr. (1880-1969) colaboró con muchas publicaciones famosas en su época. Para una de ellas, la emblemática revista Life, realizó algunas de sus más emblemáticas portadas.

La imagen que ilustra este post es uno de los posters que Hiller produjo para las Fuerzas Armadas de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial.

¡Feliz jueves! 




20 de febrero de 2019

Un mundo políglota


Autor: Un Mundo Cultural

En nuestro primer post, toda una declaración de intenciones publicada hace ya más de siete años, presentábamos este blog como un espacio dedicado por completo a la cultura, si bien, como bajo este término, tan genérico, puede tener cabida casi cualquier actividad producida por el hombre, establecíamos que nos íbamos a centrar por completo en aquellas áreas culturales que nos resultaran más afines, como la literatura, el cine, las exposiciones artísticas o las visitas museísticas.

Con el paso de los años, hemos ido ampliando las secciones de este blog. Surgieron así espacios como El Investigador Cultural, Entrevistas Culturales y De paseo por Barcelona, secciones, todas ellas que, tras un periodo de pausa, retomaremos en breve.

Ahora ha llegado el momento de centrarnos también en una de nuestras grandes pasiones, el mundo de los idiomas, alimentada desde la infancia por nuestro tío, lingüista reconocido, que nos inculcó el amor por las lenguas y a descubrir, a través de ellas, otras culturas.

En esta nueva sección, cuya primera noticia publicaremos en breve, queremos dar cabida a un espacio que incluya diversos recursos y recomendaciones de diferentes métodos de idiomas, soportados en cualquier formato.

Esperando que os guste, os deseamos un muy ¡feliz miércoles! 




19 de febrero de 2019

Fin de la jornada laboral (1886-1887)


Fuente: Wikipedia 

Iniciamos el día con el pintor francés Jules Breton (1827-1906).

Inscrito en la corriente del realismo, Breton se especializó como pintor de la vida rural. Su obra Fin de la jornada laboral (1886-1887) es uno de sus más conocidos trabajos y en la actualidad se encuentra en el Brooklyn Museum.

¡Feliz martes! 


18 de febrero de 2019

El beso robado (1780)


Fuente: Wikipedia


Reconocido pintor, Jean-Honoré Fragonard (1732-1806) murió prácticamente olvidado por todos sus coetáneos, especialmente aquellos que alabaran su obra, de corte rococó, antes del advenimiento de la Revolución Francesa.

Ya en el siglo XX, su trabajo fue de nuevo reconocido y su nombre ocupa hoy un lugar destacado en la historia del arte.

El beso robado (1780), una de sus más conocidas obras, puede contemplarse en el Museo del Hermitage.


¡Feliz lunes! 


17 de febrero de 2019

Leo, el león de los estudios Metro Goldwyn Mayer


Fuente: Wikipedia


No hay duda de que uno de los elementos más distintivos de los estudios Metro Goldwyn Mayer es su logo, ese león rugiente que precede a los títulos de crédito iniciales de todos sus films.

Leo –nombre con el que fuera bautizado el felino– no siempre hizo alarde de sus potentes cuerdas vocales. De hecho, no sería hasta 1928 –con la era del cine mudo tocando a su fin– cuando se registró el rugido más famoso de la historia del cine. 

Eso momento quedó inmortalizado en varias fotografías, entre la que destaca la imagen con la que hoy ilustramos el post del día.

Como nota curiosa habría que destacar que Leo era tan sólo un nombre artístico, pues el león que posó para esta fotografía se llamaba, en realidad, Jackie.


¡Feliz domingo! 


16 de febrero de 2019

Travesuras de la modelo (1885)


Fuente: Wikipedia

Hijo, nieto y cuñado de destacados pintores, Raimundo de Madrazo y Garreta (1841-1920) brilló con luz propia con sus obras de corte realista, que hoy se encuentran repartidas en importantes museos europeos y estadounidenses.

Travesuras de la modelo (1885) es posiblemente una de sus más logradas y ¡divertidas! obras. Actualmente puede contemplarse en el Museo Carmen Thyssen Málaga.

¡Feliz sábado! 



15 de febrero de 2019

Mecánico trabajando en máquina de vapor (1920)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos el día con el fotógrafo estadounidense Lewis Hine (1874-1940).

Fuertemente sensibilizado con los problemas sociales de su tiempo, Hine se valió de su trabajo para mostrar las precarias condiciones de los más desfavorecidos.

Mecánico trabajando en máquina de vapor (1920) –posiblemente, su obra más conocida– responde a ese objetivo.

¡Feliz viernes! 


14 de febrero de 2019

¡Y tenía corazón! (1890)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor español Enrique Simonet (1866-1927).

Gran viajero, Simonet halló en el extranjero no pocos motivos de inspiración. De hecho, durante su estancia en Roma, ejecutó la que hoy se considera su más famosa obra, la inquietante y bella Anatomía del corazón (1890), que actualmente puede contemplarse en el Museo de Málaga.

También conocida como ¡Y tenía corazón!, esta obra de Simonet resulta especialmente interesante por su composición de colores y por las reflexiones que suscita su propia temática.

¡Feliz jueves! 


13 de febrero de 2019

Roma



Producida íntegramente por Netflix, Roma llegaba a los cines pocos días antes de que la famosa plataforma de contenido multimedia la estrenara oficialmente el pasado 14 de diciembre. Ambos estrenos venían precedidos por los parabienes de la crítica y, sobre todo, por el éxito de la película en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, donde se hizo con el máximo galardón. Con sus diez nominaciones, Roma, además, parte ahora mismo como una de las grandes favoritas de los premios Oscar de este año, lo que no deja de resultar paradójico y revelador, dado el canal de distribución preferente de este filme.

A pesar del reconocimiento de la crítica, Roma ha conseguido, sin embargo, dividir a la casi totalidad del público entre entregados admiradores, que la consideran uno de los grandes largometrajes del siglo XXI, a la altura del neorrealismo felliniano, y detractores acérrimos, que han llegado a tacharla de plúmbea, carente de historia e, incluso, de bodrio infumable. Sin ser una obra magna del Séptimo Arte, Roma es, no obstante, una de esas pequeñas delicatessen que, muy posiblemente, se paladean una sola vez en la vida, pero que suponen una gratificante experiencia para todo cinéfilo militante y amante del cine más personal e intimista.

Rodada íntegramente en blanco y negro y ambientada en la década de los 70, Roma es, de hecho, la película más personal que Alfonso Cuarón ha rodado hasta la fecha. La historia de Cleo, una mujer de origen mixteco que se hace cargo del cuidado de los hijos de una familia acomodada, contiene no pocos puntos comunes con la biografía de Libo, la mujer que criara a Cuarón y a sus hermanos desde su más tierna infancia y a la que el director mexicano ha dedicado esta película. 


El escenario en el que transcurre la mayor parte de la historia, por otra parte, no se ha escogido al azar, ya que Cuarón vivió en la misma calle en la que se ubica la casa en la que reside Cleo con la familia para la que trabaja. Ese barrio que da nombre al film, la colonia Roma, fue antaño, con sus palacetes y mansiones de inspiración europea, lugar de residencia de familias acomodadas y sirve a Cuarón para contraponerlo con otros escenarios, mucho más pobres, casi sumidos en la miseria, en los que la diferencia de clases se muestra en toda su crudeza, acentuada, además, por el racismo, una lacra de la que no parece haberse despojado una parte de la sociedad mexicana del siglo XXI, a tenor de los comentarios execrables que se han vertido en muchas redes sociales sobre la principal actriz protagonista, Yalitza Aparicio, a la que, por su origen mixteco, no se la ha considerado digna de representar a su país.

Uno de los grandes logros de Roma reside no solamente en su retrato de su principal protagonista sin caer en excesos dramáticos, sino en su capacidad para integrar su historia en un momento histórico determinado, al que se alude no solamente con la caracterización de personajes y escenarios, sino con la inclusión de hechos históricos que tuvieron una especial importancia en la historia reciente mexicana, como el baño de sangre en el que acabó una revuelta estudiantil el 10 de junio de 1971, un acontecimiento que la historiografía ha bautizado como El Halconazo o la Matanza de Corpus Christi.

Roma, en definitiva, puede que no sea la obra de arte a la que la han elevado algunos críticos –tampoco la interpretación de su principal protagonista, aún siendo notable, está a la altura de la obtención de un Oscar–, amén de que en el aspecto de sonido resulta más que mejorable –hay escenas ininteligibles–, sin embargo, su tono intimista, contenido, no dado a los excesos –que no desprovisto de una intensa emoción en prácticamente todo su metraje–, unido a la maestría de Cuarón tras la cámara y una fotografía que sólo cabe de calificar como excelsa, la convierten en un título de obligado visionado para los amantes del Buen Cine, con mayúsculas. A quienes acusan a Roma de carecer de guion y echan de menos un mayor calado dramático, pergeñado de momentos de intenso melodrama, habría que recordarles que quizá no haya mayor drama que el de la tiranía de la rutina y la condena a una vida en la que los días, con sus pequeños y grandes pesares, se hacen indistinguibles unos de otros, sin que en ellos quepa lugar para la esperanza y los sueños.



12 de febrero de 2019

El encuentro (1884)


Fuente: Wikipedia

Fallecida con tan sólo 25 años –a consecuencia de tuberculosis-, la polifacética artista rusa María Bashkirtseva (1858-1884) es especialmente recordada por la redacción de un diario íntimo que, escrito en francés, ha conocido diversas ediciones.

A pesar de su corta vida, Bashkirtseva dejó también para la posteridad una obra pictórica que hoy se halla, en su totalidad, en Francia, el país en el que se formaría como pintora y donde moriría.

El encuentro, realizada en el mismo año de su fallecimiento, se puede hoy contemplar en el Musée d’Orsay.

¡Feliz martes! 




11 de febrero de 2019

Fuente de juventud (1917)


Fuente: Wikipedia


Mucho antes de que Helmut Newton se convirtiera en todo un icono de la fotografía de desnudos, un buen puñado de artistas osaron inmortalizar la desnudez de la mujer a principios del pasado siglo.

Entre esos fotógrafos, destaca el norteamericano Charles W. Gilhousen (1867 – 1929).

Fuente de juventud, fechada en 1917, es una de sus obras más icónicas y fue coloreada por el propio Gilhousen.


¡Feliz lunes! 




10 de febrero de 2019

Artistas de circo (1934)


Fuente: Wikipedia


Despedimos la semana de la mano del pintor español Lorenzo Aguirre (1884 – 1942), ejecutado por el régimen franquista tras ser acusado de auxiliar a la rebelión.

Padre de la poetisa Francisca Aguirre, Lorenzo Aguirre también desarrolló su faceta creativa como cartelista, caricaturista y escenógrafo.

Esta última profesión, la de escenógrafo, sin duda debió influir en la gestación de su obra Artistas de circo (1934), que hoy se encuentra en el Museo de Navarra.


¡Feliz domingo! 


9 de febrero de 2019

Retrato de María Oakey Dewing (1887)


Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor norteamericano Thomas Dewing (1851-1938), un artista que dedicó la mayor parte de su obra a la figura femenina.

Retrato de María Oakey Dewing –su esposa y pintora a su vez– es una de sus más recordadas obras; fue realizada en 1887 y hoy, para desgracia de los amantes del arte, no puede contemplarse en museo alguno, pues forma parte de una colección privada.

¡Feliz sábado! 


8 de febrero de 2019

Pintores en los cables de suspensión del Puente de Brooklyn (1914)


Fuente: Wikipedia

Fotógrafo autodidacta, Eugene de Salignac (1861 – 1943) trabajó durante casi 30 años en el Departamento de Puentes de la ciudad de Nueva York.

Durante esa etapa fotografió la creación de las, entonces, más modernas infraestructuras, dejando para la posteridad una monumental obra que, además de artística, es un testimonio histórico de un valor inestimable.

Pintores en los cables de suspensión del Puente de Brooklyn fue tomada el 7 de octubre de 1914 y hoy pertenece al archivo municipal de la ciudad de los rascacielos (New York City Municipal Archives)

¡Feliz viernes!


7 de febrero de 2019

Charles Dickens, el agitador


Fuente: Wikipedia

Tal día como hoy, en 1812, nacía uno de los novelistas más importantes de la historia de la literatura, el escritor británico Charles Dickens (1812-1870).

En su memoria, rescatamos las tres entradas que le dedicáramos, hace ahora seis años, destacando su faceta más social:




La ilustración de la presente entrada, por cierto, fue publicada por primera vez el 7 de abril de 1843 en la desaparecida revista The Illustrated London News.

¡Feliz jueves!



6 de febrero de 2019

Musée Océanographique


Autor: Un Mundo Cultural

El 29 de marzo de 1910 se inauguraba sobre un acantilado el que es, sin duda alguna, el museo más importante del Principado de Mónaco, el monumental Museo Oceanográfico. El espacio expositivo es, además, un referente mundial en el campo de la oceanografía, por lo que, si se dispone de tiempo para descubrir el pequeño país europeo, su visita resulta más que recomendable.

Fundado por el príncipe Alberto I, bisabuelo del actual monarca monegasco, y dirigido durante años por el célebre investigador y explorador Jacques Cousteau, el museo cuenta con 6500 metros cuadrados abiertos al público, que se articulan en torno a dos grandes ejes, el acuario, situado en el sótano, y su planta principal.

Autor: Un Mundo Cultural

El acuario, el mayor reclamo del museo, cuenta con una profundidad de seis metros y compartimentos que, con varios ángulos de visión para el visitante, se hallan separados para albergar a depredadores marinos y tiburones y a peces de mil y un colores, además de corales, medusas y un sinfín de especímenes marinos que suman unos 6000 ejemplares. Esta impresionante colección resulta excepcional no sólo por su contenido, sino por su disposición, ya que, desde su fundación, los responsables del museo han cuidado al máximo la recreación de dos sistemas, el mediterráneo y el tropical, lo que ha convertido a este espacio museístico en todo un referente en el estudio, divulgación y protección de los océanos.

Autor: Un Mundo Cultural

La planta superior del museo, por otra parte, la conforman dos amplias estancias en las que, mediante profuso material –documental, visual y videográfico–, herramientas varias, especímenes conservados, esqueletos y pantallas interactivas, se narra la historia de la oceanografía y la biología, ciencias por las que el monarca monegasco profesara verdadera devoción.

Autor: Un Mundo Cultural

Alberto I, de hecho, llegaría a participar en casi 30 campañas científicas –que incluyen, además del mar Mediterráneo, viajes a las Islas Azores e, incluso, el Ártico–, dedicando gran parte de su vida al estudio de los océanos en un momento en el que esa rama científica estaba prácticamente en ciernes. Ese amor hacia el mundo marino daría pie a la creación de este museo y también de la Casa de los Océanos, radicada en París.

El museo cuenta además con otros atractivos, como su terraza, situada a 85 metros sobre el nivel del mar y en la que se halla la llamada Isla de las Tortugas, un lugar consagrado al estudio y preservación de este animal, y un restaurante que, lejos de lo que pareciera en un primer momento, no sólo ofrece menús interesantes, sino que lo hace a un precio asequible al común de los mortales.

Sin embargo, el Museo Oceanográfico de Mónaco no sólo resulta de visita obligada por su colección única, sino por la concepción con la que fuera creado, un espacio en el que el arte y la ciencia tuvieran cabida a la par, lo que ha conllevado a que en su interior se alberguen interesantes exposiciones y se experimente con las más nuevas tecnologías, que hacen posible el espectáculo de luz y sonido que tiene lugar en la sala que contiene los esqueletos de grandes cetáceos o bien la recreación de un gabinete con diversas piezas de museo –desde instrumentos a especímenes conservados en tarros, pasando por libros y diarios– en el que un holograma de Alberto I recreado por un actor introduce al visitante en un mundo fascinante, el de las profundidades del mar, que tanto antaño como ahora parece conservar fascinantes hallazgos aun por descubrir.

Y no podemos finalizar esta crónica sin aludir el magnificente edificio que alberga al museo, un diseño en el que el arquitecto Paul Delefortrie invirtió más de una década y que remite a otros grandes centros museísticos de antaño dedicados al mundo de las ciencias –como el excelso Natural History Museum londinense. Por todo ello, no resulta extraño que este museo oceanográfico atraiga a una media de 700.000 visitantes anuales y justifique, por sí solo, una visita a uno de los países más diminutos del planeta.



5 de febrero de 2019

Tarde de verano nórdico (1889-1900)


Fuente: Wikipedia

Famoso por sus retratos y paisajes, el pintor sueco Richard Bergh (1858-1919) llegaría a convertirse también en el director del Nationalmuseum, uno de los más importantes espacios museísticos de su país.

Tarde de verano nórdico, su más conocida obra, puede hoy contemplarse en el Göteborgs Konstmuseum.

¡Feliz martes!


4 de febrero de 2019

Gran Charles Chaplin


Fuente: Wikipedia

Artista inigualable e irrepetible, Charles Chaplin (1889-1977) no sólo protagonizó y dirigió sus propios films, sino que, a partir de 1931, año en el que rodó Luces de la ciudad, también compuso sus bandas sonoras.

Al no haberse formado como músico, Chaplin hubo de contar con la ayuda de compositores profesionales para crear sus piezas musicales. Años antes, sin embargo, había aprendido a tocar –de forma absolutamente autodidacta- instrumentos como el piano, el violín y el chelo.

Esta fotografía, tomada en 1915 y sin autoría conocida, muestra esa temprana afición de Chaplin por la música.

¡Feliz lunes!


3 de febrero de 2019

La roca (1919)


Fuente: Wikipedia

Fuertemente influenciado por la corriente del impresionismo, tras haber pasado una temporada formándose en París, el pintor estadounidense Charles Courtney Curran (1861-1942) fue en vida un reconocido retratista y paisajista que llegó a liderar la comunidad artística de Cragsmoor –una localidad sita en el estado de Nueva York– e impartir clases en diferentes y reconocidas instituciones de su país. 

Una de sus más bellas obras, La roca, está fechada en 1919 y hoy se halla en manos privadas, por lo que su contemplación sólo es posible vía internet.

¡Feliz domingo!


2 de febrero de 2019

James Joyce visto por Djuna Barnes


Fuente: Wikipedia

Tal día como hoy, en 1882, nacía en Dublín uno de los escritores más afamados de todos los tiempos, James Joyce (1882-1941).

Autor, entre otras, de Dublineses o Ulises –su obra más monumental, aun contando con numerosos detractores-, Joyce halló en su amada ciudad natal una constante fuente de inspiración si bien viviera alejado de ella la mayor parte de su vida.

En su recuerdo, rescatamos hoy el retrato que de Joyce hiciera la novelista y periodista Djuna Barnes para la revista Vanity Fair en 1922.

Además de la lectura de sus obras, no siempre fácil, os recomendamos la novela gráfica La ruta Joyce, que es, sin duda, una excelente opción para empezar a conocer al escritor dublinés. 

¡Feliz sábado!



1 de febrero de 2019

Clark Gable


Fuente: Wikipedia

Tal día como hoy, en 1901, nacía uno de los grandes mitos de Hollywood, el actor Clark Gable (1901-1960).

Especialmente recordado por sus recreaciones de galán con un punto cínico, Gable no sólo saboreó las mieles del éxito en vida, sino que trabajó con algunos de los grandes maestros del Séptimo Arte de su tiempo.

Entre sus interpretaciones destaca, por supuesto, la que lo catapultara al estrellato, su Rhett Butler en Lo que el viento se llevó, un film clásico entre clásicos que, estrenado en 1939, tardaría nada menos que once años en poder proyectarse por primera vez en Barcelona y Madrid.

Fuente: Wikipedia

Con su tráiler os dejamos hasta mañana.



¡Feliz viernes!


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