2 de enero de 2012

Parque Memento. Un museo único



Muchos son los motivos que pueden impeler a pasar unas vacaciones en la bella capital de Hungría. Sus emblemáticos monumentos, sus calles cargadas de historia, sus muchos cafés con una clara impronta vienesa o su propio origen – fruto de la unión de las ciudades Buda y Pest -son testimonio del esplendor que otrora gozara la que llegó a ser la segunda ciudad más importante del extinto Imperio Austro-Húngaro.

Budapest es hoy una ciudad impregnada de una cierta decadencia que, lejos de mostrarse desmemoriada, hace honor a los muchos acontecimientos históricos de los cuales ha sido importante escenario.

Una muestra de ese afán por preservar su historia lo constituye uno de los museos más atípicos e interesantes del mundo, el Parque Memento. Un parque museo único en su concepción y contenido que, diseñado por el arquitecto Ákos Eleöd, fue inaugurado hace ahora casi dos décadas y es actualmente una de las mayores atracciones de la ciudad y una apuesta por la conservación de las esculturas más emblemáticas de la época comunista que, en otros países que giraron bajo la égida del comunismo, quedaron reducidas a escombros en la década de los 90 del pasado siglo.

El Parque Memento es un imán especialmente poderoso para el turista ávido de historia, quien podrá no solamente contemplar muy de cerca numerosas estatuas, bustos o monumentos de la Hungría comunista sino contrastar la gran diferencia de estilos entre este tipo de producción artística, de dimensiones gigantescas, y la arquitectura civil conformada por los edificios colmena, masas de hormigón salpicadas de ventanucos, que se erigieron en los barrios más alejados del centro histórico durante el período comunista.

De hecho, las representaciones que el museo conserva de figuras como Lenin, Marx o Engels, así como de diversos dirigentes húngaros y mártires del comunismo, son enormes; aunque si hay una figura que destaca por encima del resto - por sus ciclópeas proporciones; mide más de 6 metros- es la del llamado soldado soviético libertador, que lleva colgada una metralleta al cuello y blande en una mano una bandera con la hoz y el martillo, y que en su momento se erigió en el monte Gellért -un lugar muy visible desde muchos puntos de la ciudad-, deviniendo uno de los emblemas de Budapest.

El Parque Memento, no obstante, no sólo da cobijo a representaciones humanas reconocibles o figuras arquetípicas sino también a diversos monumentos, como el dedicado a las brigadas internacionales de la Guerra Civil Española o una de las máximas atracciones del museo, las monumentales botas de Stalin, el único resto visible de lo que un día fuera, antes de ser derribada por la multitud, una estatua enorme.

El museo cuenta, además, con una tienda  – La Estrella Roja -, donde se puede adquirir merchandising de la época comunista, una sala de exposiciones – porque este parque también es escenario de diversas actividades culturales y alberga algunos festivales – y una sala de proyección.

Finalmente, destacar que el Parque Memento dispone de una línea especial de autobús con un guía que, durante el trayecto, ofrece una relación detallada de este lugar de visita ineludible

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