23 de diciembre de 2011

Jane Eyre. Adaptación impecable de un clásico literario



Ni Emily ni Charlotte Brontë tuvieron carreras literarias tan prolíficas como su compatriota Jane Austen pero con ella comparten el hecho de haber sido objeto de devoción por parte de guionistas y directores de cine, quienes, enamorados de sus obras, las han trasladado en más de una ocasión a la gran pantalla.

Jane Eyre de Charlotte Brontë ha conocido muchas versiones, cinematográficas y televisivas, pero es, sin ningún género de duda, la adaptación del año 1943, titulada Alma rebelde y protagonizada por un inconmensurable Orson Welles y una exquisita Joan Fontaine, la más recordada y apreciada por la crítica.

Habiendo leído el libro de Brontë muchos años atrás y teniendo aún fresca en la memoria los personajes de Rochester y Jane Eyre interpretados por aquellos afamados actores de la época dorada del cine, enorme era la reticencia de quien suscribe estas líneas a visionar una nueva versión de un clásico de la literatura victoriana. Sin embargo, poco metraje bastó para que la reticencia se diluyese con pasmosa rapidez para dar paso a una grata, gratísima, sorpresa.

El director de la presente cinta, el norteamericano Cary Fukunaga, no sólo ha sabido mantenerse fiel al original literario sino que, sabiamente, ha optado por distanciarse de la ya clásica versión de 1943. Para ello ha evitado de manera consciente el tono predominantemente melodramático de Alma rebelde y ha apostado por un ritmo narrativo sosegado y una ambientación y una fotografía exquisitas y realistas, que muestran con fidelidad los paisajes descritos por Brontë en su obra, tan desolados como el alma de sus propios protagonistas. Y todo ello lo ha salpicado Fukunaga con alguna que otra elipsis narrativa con la doble finalidad de no censurar nada del original literario y, a la vez, no cansar al espectador con una historia que podría resultarle demasiado larga.


Parece evidente, no obstante, que el buen hacer de Fukunaga habría tenido unos resultados muy distintos de no haber contado con la magistral interpretación del trío protagonista, Michael Fassbender, Mia Wasikowska y Judi Dench

Fassbender borda su papel de Rochester y demuestra, una vez más, una enorme versatilidad para interpretar personajes muy diferentes (su interpretación del Jung de Un Método Peligroso – presente en nuestras carteleras- es de las que se quedan impresas durante mucho tiempo en la memoria), mientras que Wasikowska, actriz en alza desde que interpretara la Alicia de Tim Burton, no sólo le da una perfecta réplica sino que dota de matices a un personaje ciertamente complicado de interpretar, el de una mujer apasionada e inteligente moldeada por la frialdad de una educación sumamente rígida y clasista. Mención aparte merece Judi Dench, siempre perfecta en cualquier personaje que aborde.

A Fukunaga sólo se le puede reprochar su decisión de huir de la crítica social, muy presente en el libro de Brontë y en la adaptación de 1943, y el uso de un flashback no demasiado afortunado que puede llegar a confundir al espectador.

Suele ser casi un hecho constatado que la mayor parte de los remakes carecen por completo de interés. Afortunadamente no es éste el caso, por lo que seguiremos con interés la carrera del exquisito Fukunaga.

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