20 de mayo de 2014

Fundación Museo Los Amantes de Teruel. Una obligada visita cultural


Autor y fuente: Teruel, versión original
Casi medio siglo antes de que el inigualable William Shakespeare escribiera una de sus más recordadas obras, Romeo y Julieta, se descubrían, en una de las capillas laterales de la Iglesia de San Pedro de Teruel, los cuerpos momificados de unos jóvenes que no tardaron en ser reconocidos como Isabel Segura y Diego de Marcilla, protagonistas de una trágica historia de amor que, enmarcada en el siglo XIII, la tradición popular había mantenido fresca en la memoria colectiva.

Si bien en los siglos que habrían de sucederse los restos mortales atrajeron a cientos de visitantes, no fue hasta mediados de la pasada centuria, en el aniversario del cuarto centenario de su descubrimiento, cuando el hoy desaparecido diario turolense Lucha orquestó una entusiasta campaña con el fin de recaudar los fondos necesarios para la creación de un mausoleo destinado a los llamados Amantes de Teruel.

A pesar del titánico esfuerzo de sus organizadores, la campaña no consiguió la suma necesaria para lograr su objetivo pero sí atrajo la atención del escultor Juan de Ávalos, quien, tras ver el estado en el que se encontraban los restos de Diego e Isabel, decidió crear un sobrio y bello mausoleo compuesto por dos estatuas yacentes y cuyo rasgo más distintivo -además de los materiales en los que está hecho, una magnífica combinación de alabastro y bronce- son las manos de los amantes, que, a simple vista, parecen entrelazadas, pero que, en realidad, ni siquiera se rozan, lo que simboliza, de una manera exquisita, el amor frustrado y nunca consumado.

Autor y fuente:  kurtxio y Wikipedia
La Fundación Amantes de Teruel, encargada de la conservación y difusión de este legado y del arte mudéjar que imprimió de manera indeleble la personalidad de Teruel, iniciaría su andadura años después, en 1998, y, transcurrido más de un lustro desde esa fecha, en 2005, estrenaría la que hoy es su sede, un sobrio edificio creado por el arquitecto Alejandro Cañada y anexo a la torre e iglesia de San Pedro, declarados por la UNESCO en 1986 -junto con el resto de monumentos de estilo mudéjar de la ciudad- como Patrimonio de la Humanidad.

Concebido como centro de interpretación, el amplio espacio museístico –más de trescientos metros cuadrados repartidos en tres plantas- adentra al visitante, a través de un recorrido fascinante, en el contexto histórico, cultural, político y social de la época en la que se enmarca la historia de amor de Isabel y Diego. Ese recorrido, además, está pautado por cinco secciones diferenciadas entre las que destaca el propio mausoleo en el que reposan los amantes y la dedicada a la nada despreciable producción artística inspirada directamente en la historia de los jóvenes que perecieron por amor.

La conseguida inmersión histórica ideada por la fundación no sólo resulta atractiva por su contenido, sino por una cuidadísima puesta en escena en la que pesa sobremanera el diseño del propio recorrido –que incluye, por cierto, una excelente maqueta del conjunto arquitectónico-, la iluminación y la información sabiamente dosificada y presentada en paneles estratégicamente colocados. La visita tiene, además, como colofón el acceso a la torre mudéjar de la iglesia de San Pedro, que ofrece unas magníficas vistas de la ciudad.

En definitiva, para cualquier amante de la historia, el arte o la cultura, la visita al museo consagrado a los Amantes de Teruel resulta imperativa, especialmente porque puede ser una perfecta excusa para perderse por las calles de la encantadora ciudad aragonesa y, además, para conocer la intensa labor cultural que la fundación que gestiona el mausoleo está llevando a cabo, desde hace años, por medio de originales actividades y talleres.


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