15 de octubre de 2013

Perdida. Una lectura apasionante de principio a fin



Fenómeno literario indiscutible, Perdida ha sido objeto, allá por donde se ha editado, de una notable campaña de publicidad. Esa costosa promoción –que, en el caso de ciudades como Barcelona, ha implicado que buena parte de su flota de autobuses circulara con la carátula del título impresa en su carrocería- y una carta de presentación que rezuma a telefilm de sobremesa –la desaparición de una mujer en el aniversario de su boda y las sospechas que recaen en su esposo como responsable de un posible homicidio- pueden inducir a pensar que, una vez más, nos hallamos ante una historia concebida única y exclusivamente para enriquecer las arcas del escritor/a y la editorial de turno.


Lejos de resultar otro bestseller gestado exclusivamente para alcanzar ese lucrativo objetivo, Perdida se ha revelado, no obstante, como una excelente muestra de novela negra, capaz de mantener en vilo al lector, desde la primera hasta la última de sus páginas, sin necesidad de recurrir a grandes dosis de violencia ni incluir las numerosas escenas de sexo, supuestamente escandalosas, que suelen salpicar las páginas de innumerables títulos nacidos al amparo de Cincuenta sombras de Grey. De hecho, con su elaborada y bien narrada trama –casi perfecta en desarrollo y resolución- y sus impresionantes, casi impredecibles, vuelcos argumentales, Perdida poco tiene que ver con el esquema habitual seguido por los más cacareados bestsellers de los últimos tiempos.

Además de un ritmo narrativo pausado y envolvente, entre los aciertos de Perdida cabe destacar la apuesta de su autora, la ex periodista y ex crítica televisiva Gillian Flynn, por dotar a su historia con un doble enfoque –el de Amy y Nick, el matrimonio protagonista-, prescindiendo de la figura del narrador omnisciente y optando por el recurso, siempre subjetivo, del relato en primera persona. De esta manera, y de la mano de sus principales personajes, el lector podrá adentrarse por los vericuetos de la escabrosa historia orquestada por Flynn, toda vez que, al contrastar las diferentes versiones sobre unos mismos hechos, podrá penetrar en la personalidad de Nick y Amy y llegar a  conocerlos en profundidad.

A ese conseguido retrato psicológico hay que añadir que Perdida es también una acerada reflexión sobre el enorme poder de manipulación de los medios de comunicación -algo que Flynn debió conocer bien durante su etapa como periodista, una carrera a la que, como en el caso de uno de sus protagonistas, puso fin la crisis económica- y sobre el matrimonio –de hecho, y no por casualidad, la propia Flynn, en las páginas finales de su obra, correspondientes al apartado de agradecimientos, ha manifestado su deseo de que su hija, ahora de corta edad, no se adentre en la lectura de esta obra hasta bien entrada en la edad adulta.

Si bien no es Perdida el tipo de literatura que suelan recomendar las responsables de este blog –la obra de Flynn queda en una órbita bien distinta a, por ejemplo, nuestras admiradas Cuerpos extraños o La mujer de papel-, su lectura deparará, a quien se incursione en sus páginas, momentos de auténtico suspense, misterio y drama y, por qué no, también inducirá a más de alguna reflexión, no necesariamente acotada a la vida en pareja y/o el papel de los medios.

Ahora tan sólo cabe esperar que la siguiente obra de Flynn resulte tan interesante como la presente. Mientras, habremos de sumergirnos en la lectura de las dos obras que preceden a Perdida y que, en su momento, le valieron a su autora las alabanzas de la crítica y ser merecedora de diversos premios literarios.


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