29 de marzo de 2016

The Lion King


Cartel del musical 
Estrenado en el verano de 1994, El Rey León fue el largometraje número treinta y dos de la factoría Disney. Rodado con los entonces más punteros avances tecnológicos, aunque sin desprenderse del sello tradicional del mago de la animación, El Rey León no partía, al contrario que los films que le precedían, de ningún original literario, siendo su argumento completamente original, si bien fuertemente influenciado por Hamlet, uno de los grandes dramas shakesperianos.

                                                  Tráiler del film                                          

Rotundo éxito de taquilla, El Rey León no tardaría en ser adaptado como musical al formato teatral. Así, durante los meses de julio y agosto de 1997, la obra de la factoría Disney fue por primera vez representada en escena en el Orpheum Theatre de Minneapolis, en Minnesota.

Tan sólo unos meses más tarde, en noviembre de 1997, se estrenaría en Broadway, en el New Amsterdam Theatre. La producción, una de las más exitosas de la historia –ocupa, de hecho, el tercer puesto en la lista de espectáculos de mayor permanencia en cartel de la escena neoyorkina–, estuvo representándose de manera ininterrumpida hasta 2006.

Más de un lustro antes de su desaparición en Nueva York, el espectáculo The Lion King pasó a representarse en la otra gran capital mundial del teatro, Londres. Réplica exacta del montaje de Broadway, The Lion King fue estrenada el 19 de octubre de 1999 en uno de los teatros más emblemáticos del West End, el Lyceum Theatre, donde lleva representándose, de manera ininterrumpida, hasta la fecha. Mientras, en diversas ciudades a lo largo y ancho de planeta –Madrid incluida–, esta mega producción ha ido cosechando, en los últimos tiempos, un gran éxito de crítica y público.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de asistir a este espectáculo en la capital británica y la experiencia tan sólo podría calificarse como inigualable. Y no podía ser menos, pues, producida por Peter Schneider y Thomas Schumacher, y con libreto de Roger Allers y Irene Mecchi, The Lion King aúna con maestría ingredientes del teatro más épico y de la ópera con los elementos más populares de la factoría Disney, a saber, canciones pegadizas, humor y seriedad a partes casi iguales y personajes entrañables.

A ello habría que añadir la música original del film –a la que se han incorporado nuevas canciones que han conservado los ritmos africanos del original cinematográfico–, el empleo de máscaras con reminiscencias tribales –que convierten a los actores en diversos animales sin que lleguen a resultar ridículos en ningún momento–, el uso de marionetas, sombras chinescas y, por supuesto, una coreografía sorprendente que regala al espectador numerosos momentos que quedan indeleblemente prendidos de la memoria y entre los que destacaría su poderoso inicio, cuando los animales de la selva –recreados por diversos y sorprendentes medios– acuden a la llamada del rey Mufasa para celebrar el nacimiento de Simba, el verdadero protagonista de la historia, o la espectacular escena en la que el rey muerto le pide a su hijo que regrese a su lugar en el círculo de la vida.

                                        Tráiler del musical

Todo ese despliegue técnico y artístico no hubiera sido posible de no contar el teatro con las más modernas tecnologías aplicadas a escena, que van desde el uso de escenarios móviles hasta al empleo de proyecciones audiovisuales que se integran a la perfección en el conjunto de la obra. Y por si eso fuera poco, la representación londinense ofrece además la oportunidad de disfrutar de un teatro centenario cuya fundación se remonta a 1765 y que, en su momento, albergó no sólo algunas de las adaptaciones de las más conocidas obras de Charles Dickens, sino también la primera exposición de las figuras de cera de Madame Tussaud.

A pesar del prohibitivo precio de la entrada, The Lion King es por su absoluta majestuosidad –que hace olvidar la simpleza de un argumento hasta cierto punto manido, tanto por su historia de venganza como por su ideario de valores ligados a la naturaleza– una obra que difícilmente dejará indiferente a los amantes de los espectáculos en vivo y a todos aquellos que, en su momento, disfrutaron en la gran pantalla del original cinematográfico. Realmente, vale la pena.




2 comentaris:

  1. Es un espectáculo hermoso, la película me trae muchos recuerdos de cuando era niña.
    Esta lleno de detalles y es visualmente bello.
    Me encanta, es un muy buen show para ir nosotros los amantes de Disney o para ir con la familia.

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    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo. Muchas gracias por tu comentario :-)

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