15 de marzo de 2016

Hiroshi Sugimoto. Black Box




Hace escasas semanas os anunciábamos la que prometía ser una muy interesante exposición, Hiroshi Sugimoto. Black Box, un recorrido por la obra fotográfica de uno de los artistas más multidisciplinares y reconocidos de nuestro tiempo.

Escultor y arquitecto, Sugimoto es hoy especialmente valorado por su labor como fotógrafo, una profesión que le ha hecho merecedor de numerosos y prestigiosos galardones –entre los que destacan el Premio Isamu Noguchi, la Officier de la Ordre des Arts et des Lettres o la Medal with Purple Ribbon- y que su obra sea albergada por algunos de los más importantes museos del mundo, como los estadounidenses The Metropolitan Museum y el Smithsonian o los londinenses National Gallery y Tate Gallery.

Gran defensor de los métodos fotográficos tradicionales –en claro detrimento del uso de la tecnología digital-, Sugimoto ha experimentado a lo largo de toda su carrera con diversas técnicas, lo que ha dotado a su obra de una gran heterogeneidad, aun con diversos elementos comunes, como el gran formato, el blanco y negro y su interpelación constante al público con preguntas atemporales y universales, que aluden al paso inexorable del tiempo, la muerte y el propio significado de la vida.


Visita virtual de la exposición

Atento a lo que el ojo humano no percibe, Sugimoto inició, hace décadas, toda una serie de trabajos seriados que han servido, de hecho, como columna vertebral de la presente exposición organizada por la Fundación Mapfre en Barcelona:

  • Seascapes. Serie iniciada en 1980 y en la que se muestran paisajes marinos. Estas fotografías fueron tomadas en diversos puntos del planeta y en diferentes franjas horarias. Su cuidada plasmación en soportes de gran formato sirve al autor nipón para reflexionar sobre las preguntas atemporales, y sin respuesta, que debió formularse el hombre primitivo ante la magnificencia del paisaje que le rodeaba.
  • Portraits. Serie iniciada en 1994 y concluida en 1999 que presenta los retratos de conocidas figuras históricas. El mayor atractivo de esta colección radica en que los retratos fueron tomados a algunas de las figuras de cera que hoy se exhiben en el famoso Madame Toussaud londinense. El resultado, como apunta uno de los paneles informativos de la sala en la que se exponen las imágenes, destila una notable carga siniestra.
  • Theaters. Serie iniciada en 1976 en la que se muestran diversos cines clásicos y autocines. El centro de todas las fotografías está presidido por una pantalla de un blanco radiante –fruto de la captación de una proyección cinematográfica-, que invita a la reflexión.
  • Dioramas. Serie de fotografías tomadas entre 1976 y 2012. Son instantáneas realizadas, en su mayor parte, en el Museo de Historia Natural de Nueva York y resultan, por su extrañeza y artificiosidad, ciertamente inquietantes.
  • Lighting Fields. Colección iniciada en 2006 y en la que no se ha utilizado cámara alguna, sino el impacto directo de descargas eléctricas sobre negativos. El conjunto hace gala de una belleza estremecedora.
Exposición, en definitiva, magnífica, tanto por su contenido como puesta en escena –que incluye cartelas y paneles informativos con una tipografía y una gama cromática que se adaptan a la perfección al fuerte carácter conceptual de la obra del artista nipón, la muestra Hiroshi Sugimoto. Black Box sólo presenta un punto negativo, su recorrido truncado por la propia distribución del edificio en el que se halla albergada y que obliga al visitante a retomar sus pasos para poder ver la sala dos, accesible a través del ascensor que se encuentra fuera de la primera sala, o de las escaleras, que obligan a regresar al vestíbulo.




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