5 de noviembre de 2013

Gravity. Una grata experiencia cinematográfica



Tras siete años de intensa preparación, el cineasta mexicano Alfonso Cuarón estrenaba, finalmente y hace tan sólo unas semanas, Gravity, un film que viene precedido por las noticias que apuntan a que se trata de una de las más costosas producciones de la industria del cine.

Si bien calidad y holgado presupuesto suelen tener un difícil encaje, Gravity ha logrado un buen número de críticas entusiastas desde que fuera proyectada en la pasada edición del Festival de Venecia. En cuanto a su aceptación por parte del público, baste decir que su recaudación en taquilla ha superado todas las expectativas y, por ahora y según los datos arrojados por IMDb concernientes al Box Office estadounidense, ya ha alcanzado los doscientos millones de dólares en entradas vendidas.

A pesar de lo que antecede, sin embargo, ha sido precisamente el precio de la entrada durante la Fiesta del Cine –unos muy asumibles 2,90 euros- lo que, de veras, nos ha impelido a visionar un film que, monumental en concepción y formato, brinda al espectador una experiencia cinematográfica única, prácticamente ineludible para todo cinéfilo militante.


A primera vista, no obstante, esta historia de supervivencia urdida por Cuarón y su hijo podría inducir a pensar que, nuevamente, nos hallamos ante uno de esos guiones pobremente elaborados que no tienen más fin que el de sustentar, aunque sea frágilmente, un despliegue de costosos y aparatosos efectos especiales. Afortunadamente, Gravity está lejos de seguir ese esquema y, de hecho, Cuarón consigue que la trama argumental de su film atrape al espectador desde el primer momento, anclándolo en la butaca en un estado de tensión y angustia permanentes, sin que importe en absoluto la aparente sencillez del guión –dos astronautas luchan por su supervivencia tras una lluvia de basura espacial- ni una resolución que se intuye previsible desde los primeros minutos de metraje.

Para lograr semejante resultado, Cuarón se vale magníficamente bien del manejo de tiempos, dosificando la acción y manteniendo un ritmo sostenido e inquietante, a pesar de que Gravity es un film inusualmente lento para los estándares de Hollywood.  Esa lentitud narrativa y su increíble riqueza y fuerza visual recuerdan poderosamente, y en más de un momento, a la gran obra que Kubrick enmarcara en el espacio, 2001. Una odisea del espacio. De hecho, no son pocas las escenas de Gravity que se imprimirán en la retina del espectador, especialmente por el tratamiento tan realista con el que se recrea la vida fuera de la Tierra, algo que ha sorprendido y agradado –salvo, las lógicas excepciones- a los expertos en la materia.

Gravity, por otra parte, también resulta sumamente interesante por las reflexiones que suscita el desarrollo de su trama y que apelan a aquellas preguntas sin respuesta que la humanidad viene haciéndose desde el mismo inicio de su existencia. En ese sentido, resulta especialmente gratificante que Cuarón no haya abundado en el dramatismo de la historia del personaje encarnado por Bullock –magnífica en su papel, por cierto- ni recurrido al uso de flashbacks, que, en un film como éste, habrían roto su logradísima atmósfera y ritmo.

En definitiva, Gravity es, por su magnificencia, uno de esos films capaces de despertar el amor por el Séptimo Arte a más de un cinéfilo en ciernes, por lo que encarecidamente se recomienda su visionado en pantalla grande. Como punto negativo, tan sólo podría señalarse la inclusión de una banda sonora que, si bien se convierte en el contrapeso ideal para los momentos en los que reina un silencio angustiante, resulta, a ratos, demasiado estridente. 


0 comentaris:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...