14 de febrero de 2017

Museu Agbar de les Aigües



Poco antes de que finalizara 2016, con motivo de la presentación de una muy interesante app ―de la que hablaremos en un posterior post―, visitamos por primera vez el Museu Agbar de les Aigües.

Proyectado por la Fundació Agbar, este museo, que abrió sus puertas en 2004, tiene como principal objetivo promover el conocimiento y valores desde una experiencia vital, de aprendizaje y lúdica. Por ello, único por su contenido y continente, este espacio expositivo supone para todos sus visitantes, independientemente de su edad, una oportunidad, también única, de comprender, de manera muy amena, todo el complejo proceso que, a lo largo de los años, ha hecho posible que hoy todos los hogares del país, y de Barcelona y su provincia en particular, cuenten con agua potable.


El Museu Agbar de les Aigües se encuentra ubicado en la Central de Cornellà, la planta inaugurada en 1909 por Aigües de Barcelona para extraer agua del acuífero del Baix Llobregat, que abastecía ―todavía lo sigue haciendo en parte― a la ciudad de Barcelona.


Escenario en el que conviven pasado y presente, este espacio museístico no sólo ofrece al visitante un recorrido por la historia del abastecimiento del agua, sino que permite descubrir una de las mejores muestras del patrimonio industrial del pasado siglo.


El acceso al museo se lleva a cabo a través de un jardín, con cedros y pequeños estanques, en el que pueden hallarse algunos de los vestigios más imponentes del sistema utilizado para extraer agua del acuífero, una impresionante chimenea de 50 metros, el pozo Fives Lille, del que todavía se puede extraer agua, o el espacio de reuniones, Ágora, un antiguo depósito reconvertido. Además, y rodeando al jardín, se hallan las antiguas casas de los trabajadores.


El mayor atractivo del complejo reside, sin embargo, en las tres naves proyectadas en 1905 por el arquitecto Josep Amargós i Samaranch, artífice, entre otras emblemáticas obras, del Invernadero del Parc de la Ciutadella o de la Torre de les Aigües del Tibidabo.


En esas tres naves se hallan la sala de las calderas, la sala de la electricidad y la sala de máquinas, donde, tras haber realizado un fascinante recorrido en el que se puede interactuar con muchas de las piezas expuestas ―muchas de ellas reproducciones de diversos inventos destinados a la extracción del agua de las entrañas de la tierra y a su distribución―, pueden contemplarse numerosos elementos que retrotraen al visitante a otra época. Entre los vestigios del pasado visibles en las tres salas del museo destacan dos calderas facturadas a principios del pasado siglo, responsables de suministrar energía a todo el complejo; parte de una vía con una de las vagonetas que transportaban el carbón que ponía en marcha toda la maquinaria; las dinamos que generaban la electricidad que permitía hacer funcionar las bombas que extraían agua de los pozos; un cuadro de control y numerosas muestras de decoración modernista ―baldosas, escaleras, etc. A ello habría que añadir una ambientación que reproduce el sonido, atenuado, que aquellas máquinas debían producir en pleno funcionamiento.


Como no podía ser menos en un museo tan singular por su cometido y riqueza patrimonial, el Museu Agbar de les Aigües, valiéndose de las nuevas tecnologías, cuenta con un amplio catálogo de actividades ideadas siguiendo los objetivos perseguidos por la Fundació Agbar y dirigidas a un público amplio, lo que, unido a todo lo anterior, le hizo merecedor, en el año 2010, del premio Micheletti Award, uno de los más prestigiosos galardones del ámbito museístico y el primero que se otorgaba a un museo español.






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