10 de febrero de 2015

’71. Un film trepidante y absorbente



Con unos orígenes que se remontan a las postrimerías del siglo XIX, el IRAIrish Republican Army, el Ejército Republicano Irlandés en su traducción al castellano- fue especialmente activo durante la pasada centuria, cuando, fieles a su cometido de obtener la independencia de Irlanda del Norte vía violencia armada, sus integrantes –junto con sus mayores contrincantes, las facciones irlandesas unionistas, y la respuesta del ejército británico- convirtieron la región histórica del Úlster –dividida entre el Reino Unido y la República de Irlanda- en un infierno de proporciones dantescas.

Al igual que ya hicieran otros cineastas ya consolidados –como, por ejemplo, Jim Sheridan con su aclamadísima En el nombre del padre (1993) o Steve McQueen con su deslumbrante ópera prima, Hunger (2008)-, también Yann Demange –productor y director francés curtido en la pequeña pantalla- ha hallado inspiración en tan convulso momento histórico para rodar ’71, su primer largometraje cinematográfico.



Ambientada en Belfast durante uno de los momentos más tensos del conflicto armado, ’71 narra la historia de Gary Hook, un soldado británico destinado en la capital de Irlanda del Norte que será abandonado a su suerte cuando su regimiento, durante una operación en la zona separatista, sea atacado por un nutrido grupo de ciudadanos que, henchidos de odio ante el salvaje comportamiento mostrado por el oficial británico que encabeza el destacamento, no dudarán en hacer correr la sangre para hacer valer sus derechos.

A diferencia, sin embargo, de los trabajos de Sheridan o McQueen, en la ópera prima de Demange la acción tiene un peso mucho más destacado que el propio contexto político y social en el que se inscribe, sin que ello vaya en menoscabo, ni mucho menos, de su calidad, ni tampoco se pueda afirmar que esa ambientación, temporal y espacial, responda a una estratagema oportunista o meramente comercial.

’71 es, por el contrario, un film con numerosos aciertos, tanto desde el plano más puramente estético como desde el punto de vista argumental. Entre los primeros, destaca, sin duda, su propio pulso narrativo –un ritmo trepidante y sostenido a lo largo de todo el metraje, y deudor de un uso preponderante, que no cargante, de la cámara en mano- y una estética que, muy cercana al cine documental, incide sobremanera en su lograda ambientación.

El film de Demange cuenta, además, con un elaborado guión que recoge muy bien, sin resultar plúmbeo, aleccionador, moralizante o incluso partidista –aunque el cineasta francés no pueda evitar mostrar un cierto posicionamiento hacia uno de los bandos-, la compleja situación de la Irlanda del Norte de hace unas décadas, una intrincadísima tela de araña con muchos agentes implicados, desde la facción más belicosa del IRA, el PIRA, hasta su mayor oponente, los unionistas agrupados en la UDA (Ulster Defence Association), pasando por las luchas internas entre clanes y mafias que acabaron por sumir a la sociedad norirlandesa en un caos teñido terror y ambigüedad, que, en muchas ocasiones, acabaría difuminando las fronteras entre ambos bandos.

Finalmente, no puede dejar de mencionarse el buen hacer de un plantel de actores no demasiado conocidos por el gran público, pero sí absolutamente efectivos en la encarnación de unos personajes sólidamente construidos, aunque sus circunstancias personales y familiares apenas se aborden, ni tampoco, dada la formulación del largometraje, se echen en falta.

Trepidante y absorbente, ’71 resulta un film de más que recomendable visionado, no sólo por su ritmo envolvente, capaz de anclar al espectador a su butaca durante todo el metraje, sino por la exposición de una historia que da pie a ser interpretada desde muchos ángulos y a incitar a más de una sesuda reflexión.



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