3 de octubre de 2012

El magnífico fondo artístico del Palazzo Altemps



Autor: Lalupa. Fuente: Wikipedia

Si bien es cierto que una visita a la vieja capital italiana depara no pocas alegrías y sorpresas para el viajero ávido de arte, cultura e historia, es casi quimera inalcanzable intentar visitar, en un corto período de tiempo, los muchos museos, palazzos, ruinas arqueológicas o sinuosas calles cargadas de recuerdos que han hecho de la Ciudad Eterna una de las urbes con más turistas por metro cuadrado en cualquier época del año.

El viajero que visite la bella Roma por primera vez no debiera, no obstante, prescindir de una incursión en el magnífico Palazzo Altemps, una de las actuales sedes del Museo Nazionale Romano.

Edificado en el siglo XV en un lugar muy próximo a la emblemática Piazza Navona, el hoy magnífico museo fue adquirido por el estado italiano en 1982 y, tras una larga y rigurosísima restauración, abrió sus puertas en el año 1997.

Tan largo período cerrado al público resulta justificable si atendemos al hecho de que las labores de restauración debieron ser prácticamente titánicas debido al increíble fondo artístico que alberga el Palazzo Altemps en sus múltiples dependencias – imponentes esculturas griegas y romanas, una más que interesante colección de retratos y frescos o las numerosas muestras de arte egipcio provenientes de diversas excavaciones practicadas en la ciudad.

Ese fondo es fruto del afán coleccionista de varias familias de la nobleza romana durante los siglos XVI y XVII, destacando la labor del cardenal Ludovico Ludovisi, artífice de la llamada Colección Boncompagni Ludovisi, una impresionante muestra de esculturas griegas y romanas cuya restauración se debe a notables artistas barrocos – como Bernini o Algardi - , quienes, haciendo alarde de su excelso buen hacer, repararon las obras de tal forma que hoy es sumamente difícil distinguir las piezas originales de las restauradas.

Sin embargo, y aunque la colección Boncompagni Ludovisi ocupe buena parte del Palazzo Altemps y reúna las obras que, posiblemente, más interés despierten entre los visitantes – baste citar el imponente sarcófago de Ludovisi, la bellísima escultura que representa el  Suicidio del Gálata, la colosal cabeza de la diosa Juno o el trono Ludovisi, escultura griega del siglo V a.C  -, el Palazzo Altemps cuenta, asimismo, con otras impresionantes colecciones, como la que da nombre al museo – un magnífico fondo artístico que se halla repartido por diferentes museos del mundo, como el Louvre -, o las atesoradas por familias de abolengo como Del Cargo Albani, Cesi u Orsini.

Sería injusto, no obstante, olvidar que el palazzo, más allá de su prodigioso contenido, es en sí mismo una joya, como dan muestra sus espaciosas estancias– buena parte de las cuales son abovedadas y lucen frescos tanto en paredes como en techos -, su precioso patio interior – decorado con numerosas estatuas -, su antiguo teatro – hoy escenario de exposiciones temporales-, o su capilla privada- donde se hallan los restos del papa San Aniceto.

El Palazzo Altemps es, en definitiva, uno de los mejores ejemplos de escultura renacentista, un conjunto arquitectónico absolutamente evocador, especialmente con el declinar de la tarde, cuando sus ricas estancias quedan a media luz y se apodera del visitante la poderosa sensación de haber retrocedido en el tiempo y de hallarse inmerso en un marco de belleza incomparable.


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