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19 de junio de 2019

El castillo de los Este


Autor: Un Mundo Cultural

Considerada como una de las más bellas ciudades italianas de la región de Emilia RomañaFerrara alcanzó su máximo esplendor en los siglos XV y XVI, cuando, convertida en un centro intelectual y artístico de primer orden, devino un importante foco de atracción para algunos de los más reconocidos genios del renacimiento italiano, como Jacopo Bellini, Piero de la Francesca o Andrea Montegna, que se encargaron de decorar los suntuosos palacios de una de las familias más importantes de la ciudad, los Este, soberanos del Ducado de Ferrara y de Módena.

Autor: Un Mundo Cultural

Testimonio de aquel pasado deslumbrante es el imponente castillo de los Este, también conocido como Castillo Estense o Castillo de San Michele, un monumento arquitectónico de apariencia medieval e interior renacentista que ha contribuido de manera decisiva a que el casco histórico de la ciudad de Ferrara fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Autor: Un Mundo Cultural

La construcción del castillo fue iniciada en 1385 y corrió a cargo del arquitecto Bartolino da Novara por encargo de Niccolò II d’Este, quien, tras una revuelta popular especialmente sangrienta, concibió la idea de erigir un edificio en el que su familia pudiera sentirse a salvo ante posibles insurrecciones.

 
Autor: Un Mundo Cultural

Para la erección del castillo se partió de una torre ya existente, la de los Leones, a la que habrían de unirse otras tres. Sin embargo, a pesar de su aspecto de fortaleza y del propósito de sus fundadores, el castillo iría perdiendo de forma progresiva su carácter defensivo, especialmente en el siglo XV, cuando se convirtiera en la residencia de la Corte Ducal y su interior se viera notablemente modificado por la construcción de diversas salas y ampliaciones varias. Los cambios en el exterior se reducirían, por el contrario, a la sustitución de sus almenas por balaustradas marmóreas.

Si bien en el siglo XVI el castillo fuera pasto de las llamas, gracias a la reforma de Girolamo de Carpi, este precioso edificio aún conserva la apariencia de antaño, netamente medieval, con su planta cuadrada, sus torres defensivas y su foso de agua. Su interior, sin embargo, recuerda, por sus extraordinarios tesoros artísticos, al de un gran palazzo italiano, si bien la extraordinaria colección pictórica de la que dan cuenta las fuentes se halla fuertemente mermada, pues muchas de las obras que la componían se fueron dispersando a lo largo de los siglos.

Autor: Un Mundo Cultural

Escenario de numerosas historias de diverso calibre dramático, el castillo de los Este se halla hoy abierto al público y, a diferencia de otros monumentos italianos, no se encuentra en absoluto masificado. La visita completa incluye el acceso las antiguas cocinas, a las claustrofóbicas celdas –testigos mudos de una historia de amor malograda, entre otros episodios truculentos–, sus suntuosas salas con impresionantes frescos –obras, en su mayoría, de conocidos artistas–, el jardín de los naranjos y la Torre de los Leones, que ofrece una panorámica espectacular de Ferrara.

Autor: Un Mundo Cultural

Desde el punto de vista de la gestión cultural, cabría destacar la apuesta, si bien tímida, por las nuevas tecnologías –con pantallas táctiles cuyo uso permite conocer la historia del castillo y de tres generaciones de la familia de los Este; y la disposición de amplios espejos, colocados estratégicamente en varias salas, para poder observar los frescos de los techos, muchos de ellos en proceso evidente de restauración.

Autor: Un Mundo Cultural

Visita, en definitiva, imprescindible, el castillo de los Este brinda también la oportunidad de descubrir Ferrara, la preciosa ciudad renacentista de Emilia Romaña a la que se puede llegar muy fácilmente desde Bolonia y en un trayecto de tren de poco menos de una hora.



6 de febrero de 2019

Musée Océanographique


Autor: Un Mundo Cultural

El 29 de marzo de 1910 se inauguraba sobre un acantilado el que es, sin duda alguna, el museo más importante del Principado de Mónaco, el monumental Museo Oceanográfico. El espacio expositivo es, además, un referente mundial en el campo de la oceanografía, por lo que, si se dispone de tiempo para descubrir el pequeño país europeo, su visita resulta más que recomendable.

Fundado por el príncipe Alberto I, bisabuelo del actual monarca monegasco, y dirigido durante años por el célebre investigador y explorador Jacques Cousteau, el museo cuenta con 6500 metros cuadrados abiertos al público, que se articulan en torno a dos grandes ejes, el acuario, situado en el sótano, y su planta principal.

Autor: Un Mundo Cultural

El acuario, el mayor reclamo del museo, cuenta con una profundidad de seis metros y compartimentos que, con varios ángulos de visión para el visitante, se hallan separados para albergar a depredadores marinos y tiburones y a peces de mil y un colores, además de corales, medusas y un sinfín de especímenes marinos que suman unos 6000 ejemplares. Esta impresionante colección resulta excepcional no sólo por su contenido, sino por su disposición, ya que, desde su fundación, los responsables del museo han cuidado al máximo la recreación de dos sistemas, el mediterráneo y el tropical, lo que ha convertido a este espacio museístico en todo un referente en el estudio, divulgación y protección de los océanos.

Autor: Un Mundo Cultural

La planta superior del museo, por otra parte, la conforman dos amplias estancias en las que, mediante profuso material –documental, visual y videográfico–, herramientas varias, especímenes conservados, esqueletos y pantallas interactivas, se narra la historia de la oceanografía y la biología, ciencias por las que el monarca monegasco profesara verdadera devoción.

Autor: Un Mundo Cultural

Alberto I, de hecho, llegaría a participar en casi 30 campañas científicas –que incluyen, además del mar Mediterráneo, viajes a las Islas Azores e, incluso, el Ártico–, dedicando gran parte de su vida al estudio de los océanos en un momento en el que esa rama científica estaba prácticamente en ciernes. Ese amor hacia el mundo marino daría pie a la creación de este museo y también de la Casa de los Océanos, radicada en París.

El museo cuenta además con otros atractivos, como su terraza, situada a 85 metros sobre el nivel del mar y en la que se halla la llamada Isla de las Tortugas, un lugar consagrado al estudio y preservación de este animal, y un restaurante que, lejos de lo que pareciera en un primer momento, no sólo ofrece menús interesantes, sino que lo hace a un precio asequible al común de los mortales.

Sin embargo, el Museo Oceanográfico de Mónaco no sólo resulta de visita obligada por su colección única, sino por la concepción con la que fuera creado, un espacio en el que el arte y la ciencia tuvieran cabida a la par, lo que ha conllevado a que en su interior se alberguen interesantes exposiciones y se experimente con las más nuevas tecnologías, que hacen posible el espectáculo de luz y sonido que tiene lugar en la sala que contiene los esqueletos de grandes cetáceos o bien la recreación de un gabinete con diversas piezas de museo –desde instrumentos a especímenes conservados en tarros, pasando por libros y diarios– en el que un holograma de Alberto I recreado por un actor introduce al visitante en un mundo fascinante, el de las profundidades del mar, que tanto antaño como ahora parece conservar fascinantes hallazgos aun por descubrir.

Y no podemos finalizar esta crónica sin aludir el magnificente edificio que alberga al museo, un diseño en el que el arquitecto Paul Delefortrie invirtió más de una década y que remite a otros grandes centros museísticos de antaño dedicados al mundo de las ciencias –como el excelso Natural History Museum londinense. Por todo ello, no resulta extraño que este museo oceanográfico atraiga a una media de 700.000 visitantes anuales y justifique, por sí solo, una visita a uno de los países más diminutos del planeta.



31 de enero de 2019

Weeki Wachee spring, Florida (1947)


Fuente: Wikipedia

Famosa por sus retratos de algunas de las celebridades de su tiempo, Toni Frissell (1907-1988) también es hoy muy recordada por sus fotografías tomadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Realizada en 1947, Weeki Wachee spring, Florida no se inscribe en ninguna de las especialidades de su autora, pero es, sin duda, una de sus más conocidas obras, hasta el punto de haber sido portada de algunos álbumes musicales. 

Frissell donó esta fotografía a la Library of Congress, por lo que hoy se halla en el repositorio de una de las bibliotecas más famosas del mundo.

¡Feliz jueves!


30 de enero de 2019

Zakopane


Autor: Un Mundo Cultural

Considerada como una de las ciudades más bellas de Europa, Cracovia es un destino de obligada visita para los amantes de la cultura y el arte, no sólo por su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sino por zonas como Nowa Huta, un barrio en el que se puede revivir el pasado comunista de la ciudad y al que dedicamos unas líneas hace unas semanas.

Cracovia se halla, además, muy cercana a las Minas de sal de Wieliczka, un lugar que ha jugado un importante papel en la memoria colectiva polaca, y el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, tristemente célebre por haber sido uno de los principales escenarios en los que se aplicó la llamada solución final.

Un poco más lejos se halla Zakopane, una hermosa ciudad situada a los pies de los Montes Tatras, que puede visitarse en un día partiendo desde Cracovia.

Con una población cercana a los 30.000 habitantes, Zakopane es conocida como la capital de invierno de Polonia, no en vano ha sido sede de los mundiales de esquí nórdico en varias ediciones desde 1929, el año del crack bursátil en la Bolsa de Nueva York, que daría pie a la Gran Depresión americana y tendría efectos funestos en Europa, especialmente en Alemania, Austria y Polonia.

Antaño un pequeño pueblo que apenas si alcanzaba la cincuentena de habitantes, Zakopane es hoy una de las ciudades más turísticas de Polonia. En ello ha influido su privilegiada ubicación –se halla a una altura de más de 700 metros sobre el nivel del mar y se enmarca en el sistema alpino más pequeño del mundo, los Montes Tatras–, que en el siglo XIX atrajo al llamado turismo de balneario, lo que propició el crecimiento de la ciudad y la construcción de grandes villas que siguieron el modelo de arquitectura de madera típico de la zona y único en Polonia. Ya en el siglo XX, el papa Juan Pablo II –figura venerada en Polonia y gran amante de la ciudad– daría una gran popularidad a la zona con sus visitas relativamente frecuentes a Zakopane.

Si bien el viaje a Zakopane se puede antojar un tanto largo –aunque, independientemente del transporte escogido, las vistas durante el trayecto son espectaculares–, su centro histórico puede recorrerse en una sola jornada.

Autor: Un Mundo Cultural

Entre los mayores atractivos de Zakopane, además de sus pintorescas casitas de madera y su preciosa calle principal, Krupówki, la arteria comercial más importante de la ciudad, destacan las montañas Gubałówka y Butorowy Wierch –a las que se accede con funicular y desde las que se ofrecen unas vistas realmente espectaculares–; la Capilla Jaszczurówka, un prodigio arquitectónico en las afueras de la ciudad creado por Stanislaw Witkiewicz, pintor, escritor y arquitecto, considerado, además, el creador del estilo arquitectónico Zakopane; el mercado de Targ Pod Gubalowka, en el que pueden adquirirse toda suerte de productos locales, muchos de ellos hechos a mano, y degustar el queso de oveja ahumado típico de la región, el oscypek, que se sirve caliente y, si se desea, con mermelada de frutos rojos; la Iglesia de la Sagrada Familia, muy cercana al mercado, en la que se recuerda, en un retrato con su número de prisionero en Auschwitz, a Maximiliano Kolbe, un clérigo franciscano asesinado en el infausto campo de concentración; el cementerio de Pęksowy Brzyzek y, si se dispone de más tiempo del que nosotras tuvimos, el Museo Tatra.

La capilla Jaszczurówka. Autor: Un Mundo Cultural

Zakopane es, en definitiva, un lugar de obligada visita si se dispone de tiempo tras haber recorrido la bella Cracovia. Además, muy cerca de la Zakopane se halla Kościelisko, una preciosa aldea en la que, por un precio más que razonable, se pueden degustar platos típicos en restaurantes que, construidos por completo en madera, parecen sacados de un cuento de los hermanos Grimm.





29 de enero de 2019

La carta (1908)


Dedicado a nuestra maravillosa tía abuela. Siempre te llevamos en nuestros corazones. Nuestra infancia murió cuando tú partiste.

Fuente: Wikipedia

Nacido en San Petersburgo de padres franceses, el pintor Jean Béraud (1849-1935) tardó un tiempo en dedicarse a la profesión que le hizo célebre en vida.

Huérfano de padre a muy corta edad, Béraud no siguió los pasos de su progenitor –un escultor afincado en Rusia-, sino que apostó por la abogacía, carrera que, afortunadamente para los amantes del arte, no tardaría en abandonar.

La carta (1908), como buena parte de su obra, se encuentra, desgraciadamente, en manos privadas.

¡Feliz martes! 


28 de enero de 2019

La estatuilla (1921)


Fuente: Wikipedia

Iniciamos la semana recordando a uno de nuestros artistas favoritos, el pintor estadounidense William McGregor Paxton (1869-1941).

Como muchos de sus compatriotas con inquietudes artísticas, McGregor Paxton estudió en París y más tarde se adscribió a la corriente del impresionismo americano, aunque siempre profesó una profunda admiración por el pintor flamenco Johannes Vermeer (S.XVII), cuya obra no sólo estudió desde el punto de vista más técnico, sino que fue una fuente de inspiración constante para la suya propia.

La estatuilla (1921), uno de sus más conocidos trabajos, puede hoy contemplarse en el Smithsonian American Art Museum.

¡Feliz lunes! 


27 de enero de 2019

Sueño (1910)


Fuente: Wikipedia


Hace unos días recordábamos a Gertrude Käsebier, una fotógrafa con vocación tardía que, sin embargo, ha influido de manera notable en la obra de otros artistas, como Imogen Cunningham (1883-1976), a quien hoy dedicamos el post del día.

Cunningham forma ya parte de la historia del arte por sus fotografías de plantas, desnudos y paisajes industriales. Sin embargo, en vida fue muy reconocida por sus retratos de personajes de la alta sociedad.

Sueño, una de sus más conocidas obras, fue realizada en 1910. 

¡Feliz domingo! 



25 de enero de 2019

La ola (1896)


Fuente: Wikipedia

Pintor y profesor, William Adolphe Bouguereau (1825-1905) fue uno de los más reconocidos artistas de su tiempo, aunque, al final de su vida y en las décadas que sucedieron a su muerte, su trabajo llegó a ser despreciado y olvidado por las nuevas generaciones de pintores.

Entrada ya la segunda mitad del siglo pasado, su obra –de corte realista y deudora de elementos del neoclasicismo y del romanticismo- vuelve a ocupar un lugar destacado en la historia del arte -no en vano Bouguereau es uno de los máximos exponentes del academicismo.

La ola (1896) es una de sus obras más conocidas y hoy forma parte, desgraciadamente, de una colección privada.

¡Feliz viernes!


24 de enero de 2019

La familia Clarence White en Maine (1913)


Fuente: Wikipedia

A pesar de haberse iniciado tarde en su profesión, Gertrude Käsebier (1852-1934) llegó a convertirse en una de las fotógrafas más influyentes del siglo XX.

Famosa por sus retratos, entre los que se incluyen algunos muy célebres de indios norteamericanos, Käsebier ha sido fuente de inspiración para muchas fotógrafas, como, por ejemplo, Imogen Cunningham.

La familia Clarence White en Maine fue tomada hace más de un siglo, en 1913, y hoy se halla en el repositorio fotográfico de la Library of Congress

¡Feliz jueves! 


23 de enero de 2019

Museo Marc-Chagall


Autor: Un Mundo Cultural

Enclavados en un entorno geográfico privilegiado, los Alpes Marítimos franceses atrajeron la atención, durante el pasado siglo, de numerosos artistas, en su mayoría europeos. Entre ellos destaca el pintor de origen bielorruso Marc Chagall, quien, tras una vida azarosa enmarcada en diferentes escenarios europeos y también estadounidenses, escogió Niza para pasar sus últimos años.

Artista clave del siglo XX, Chagall participó activamente en la creación de su propio museo. De hecho, el precioso Museo Marc-Chagall –antiguamente conocido como Museo Nacional del mensaje Bíblico Marc-Chagall– es uno de los pocos espacios expositivos que han abierto sus puertas al público en vida del autor al que se consagran. Su inauguración en 1973 coincidió con el 86º cumpleaños de Chagall y en la actualidad, tras haber ido engrosando su importante fondo a lo largo de casi medio siglo, es considerado como el mayor depositario del legado del artista bielorruso.

Por todo ello, este museo, enclavado en el precioso y señorial barrio de Cimiez en Niza merece una visita por parte de todos los amantes que recalen en la ciudad francesa. Además, y como pasa casi siempre con los espacios expositivos dedicados al arte contemporáneo, este museo resulta atractivo no sólo por su contenido, sino por su continente, ya que el edificio que lo alberga, de una sola planta, fue diseñado por el arquitecto André Hermant y el jardín que lo rodea –en plena remodelación durante nuestra visita a Niza hace unos meses– es obra del paisajista Henri Fisch. Cabe además señalar que la construcción de este espacio museístico, auspiciada por el que fuera ministro de cultura en aquel entonces, el escritor André Malraux, se llevó a cabo con la idea de que el contenido del mismo pudiera ser expuesto en condiciones óptimas y en un espacio diáfano, inundado por el sol de la Costa Azul.

El núcleo del fondo permanente del museo lo constituyen diecisiete pinturas de gran formato a cuya realización consagró el artista bielorruso varios años para posteriormente donarlas al estado francés. Chagall, enamorado confeso de los textos bíblicos, se inspiró en tres libros del Antiguo TestamentoGénesis, Éxodo y El Cantar de los Cantares– para alumbrar este conjunto pictórico.


  Autor: Un Mundo Cultural

Las diecisiete piezas se hallan distribuidas en dos salas sumamente diáfanas que cuentan con amplios sillones para que, sentado, el visitante pueda deleitarse con la belleza de unas obras fascinantes en las que sorprende no sólo la interpretación de los textos bíblicos, sino la fuerza de trazo y esa explosión de color con la que el artista bielorruso dotó a la mayor parte de su producción pictórica.

Autor: Un Mundo Cultural

Si bien la visita al Museo Marc-Chagall se justifica por la contemplación de estas obras, no hay que olvidar que, gracias a las donaciones del artista, el espacio expositivo cuenta con otras piezas de notable interés, como bocetos, dibujos, gouaches, litografías, grabados, vidrieras, tapicerías, mosaicos, esculturas y otras pinturas, como el tríptico Résistance, Résurrection, Libération. Entre estos trabajos cabría destacar también las vidrieras que se hallan en el auditorio, inspiradas en la creación del mundo, o el mosaico dedicado al profeta Elías montado en un carro de fuego y rodeado por los símbolos del zodiaco, que se refleja en un pequeño estanque y puede verse a través de una ventana de vidrio de una de las salas.


Autor: Un Mundo Cultural

Lo único que echamos de menos en el recorrido propuesto por el espacio museístico, una experiencia que sólo podría calificarse como puro deleite visual, fue la ausencia de una de las más preciosas obras de Chagall, El paseo, un precioso oleo de gran formato que tuvimos ocasión de contemplar muy de cerca, en un muy corto espacio de tiempo, en dos lugares diferentes, en Málaga –en la exposición temporal Chagall y sus contemporáneos rusos, albergada en el Museo Ruso en 2017– y en Londres –en la increíble exposición Revolution: Russian Art 1917-1932, que aquel mismo año produjera la Royal Academy of Arts en el marco del centenario de la Revolución Rusa.


10 de enero de 2019

Después del baño (1881)


                                     Fuente: Wikipedia

Hoy recordamos al pintor y escultor francés Jean-Léon Gérôme (1824-1904).

Con una obra prolífica y repartida entre los mejores museos del mundo, Gérôme es considerado como uno de los más importantes pintores del academicismo más tradicional, habiendo influenciado, además –y gracias a su labor como docente-, a numerosos y reconocidos artistas.

Después del baño (1881), inscrita en la temática del orientalismo que tanto gustara a los pintores del siglo XIX, no se puede contemplar, sin embargo, en museo alguno, pues en la actualidad forma parte de una colección privada.

¡Feliz jueves!


2 de enero de 2019

Nowa huta



Dedicado a nuestra querida Linda. Tu existencia fue un regalo

  
No son pocos los alicientes que ofrece Cracovia a los amantes de la cultura y la historia. Muchas veces, sin embargo, la falta de tiempo o una mala planificación alejan a los visitantes de la antigua capital de Polonia de Nowa Huta, un barrio hoy de moda que en su día, con sus amplias avenidas, edificios funcionales, ciclópeas esculturas y su tonalidad grisácea –un tanto suavizada, no obstante, por amplias zonas verdes y parterres de flores ̶  es una de las mejores muestras del diseño urbano comunista.

Acceso a la antigua acería. Autor: Un Mundo Cultural

De hecho, concebida por el gobierno polaco como un ejemplo del modelo soviético y, por ende, alejada por completo de Cracovia  ̶ urbe que cobija monumentos históricos de incalculable valor, hogar, hoy y entonces, de numerosos artistas e intelectuales y donde, al igual que el resto del país eslavo, tenía cabida una religiosidad fervorosa ̶ , Nowa Huta fue construida entre 1949 y 1959 por sus propios habitantes, ciudadanos llegados del resto del país atraídos por la promesa de una vivienda y un empleo en la acería en torno a la cual se erigiría la nueva ciudad.

Avenida de las Rosas. Autor: Un Mundo Cultural

En un principio, Nowa Huta debía acoger a cien mil habitantes, pero la llegada masiva de obreros, que huían de las zonas sumidas por escombros de un país recién salido de la guerra, propició que la nueva ciudad se anexionara en unos pocos años a Cracovia, creciera de forma desmedida y se abandonara un diseño que, aún de corte netamente comunista, se inspiraba en el trazado radial parisino.

A pesar, sin embargo, del empeño de las autoridades soviéticas por convertir la nueva ciudad en un ejemplo de gran urbe comunista, Nowa Huta se convirtió muy pronto en escenario de numerosas huelgas, levantamientos y protestas, la mayor parte de ellas auspiciadas por el Movimiento Solidaridad, una confederación sindical creada en los años ochenta de pasado siglo que, actuando en la clandestinidad, se convirtió en la bestia negra del comunismo en Polonia. Entre las más famosas protestas cabría destacar la relacionada con la construcción de una iglesia, pues Nowa Huta fue concebida como una ciudad sin religión, algo que no deja de sorprender en un país tan profundamente católico como Polonia y que en este caso daría lugar a la construcción de una de las iglesias de más curiosa arquitectura de toda Europa.

No extraña, por tanto, que, tras la caída del comunismo, las calles de Nowa Huta empezaran a cambiar de nombre y los de Stalin y Lenin dejaran paso a los del Papa Juan Pablo II, a quien se venera en todo el país, o el de Ronald Reagan, figura muy estimada en Polonia. A ello habría que añadir la progresiva desaparición de los elementos más ostentosos del régimen, como una gigantesca estatua de Lenin, ubicada en una de las principales arterias de la nueva ciudad, que, tras permanecer unos años a la intemperie en un lugar cercano, fue adquirida por un coleccionista sueco que la acabó colocando en un parque de atracciones privado.

Réplica exacta de la derrocada estatua. Autor: Un Mundo Cultural

Dada la gran extensión del barrio -Nowa Huta se divide hoy en cinco distritos y alberga a unos 220.000 habitantes-, resulta más que recomendable acudir a un guía local para adentrarse por sus calles. Huyendo de los tours servidos por los operadores más comerciales, nosotras nos decantamos por Crazy Guides, una brillante iniciativa cultural, digna, de hecho, de uno de nuestros Investigadores Culturales, que se ha especializado en los tours más originales que hoy se ofrecen en Cracovia.

Un sin par Trabant. Autor: Un Mundo Cultural


Así pues, de la mano de una magnífica guía, Karolina, y a bordo de un Trabant, un vehículo emblemático de la era comunista, pudimos recorrer los principales puntos de la soñada urbe soviética. La primera parada fue la Avenida de las Rosas, donde pudimos apreciar la diferencia entre los bloques en los que vivían los obreros y los que ocupaban cargos relevantes del partido -no, el comunismo no abolió las clases sociales-, y donde, en un bar típico de la época, por el que no pasan los años y que cuenta con una réplica exacta de la derrocada estatua de Lenin, degustamos un vodka, incluido en el precio de la visita, mientras contemplábamos fotografías de la época. El resto del tour, principalmente en coche y siempre aderezado con las explicaciones de nuestra muy documentada guía, incluyó recalar en otros puntos emblemáticos, como la acería ArcelorMittal, la curiosa Iglesia del Arca del Señor o monumentos cuanto menos curiosos, entre los que destaca un tanque ubicado a pie de calle, justo frente a un edificio de viviendas.


16 de mayo de 2018

Bodegas Sandeman




Bañada por el río Duero, Oporto es, sin duda alguna, una de las ciudades con más encanto de Europa y, tanto para los amantes del arte y la cultura como para los paladares más exigentes, el destino ideal para una agradable escapada de unos pocos días.

Si bien no dotada con espacios museísticos de relumbrón, Oporto sí se muestra ante sus visitantes como una urbe vibrante en la que el arte callejero tiene cabida en buena parte de sus espacios públicos. La ciudad lusa es, además, conocida por sus platos y, sobre todo, por sus caldos, especialmente el que lleva su nombre, el exquisito y digestivo vino de Oporto, cultivado en la región de Douro, un lugar que, a unos escasos cien kilómetros de la segunda ciudad más importante de Portugal, reúne las condiciones idóneas para lograr las mejores variedades de esta especialidad de vino.

La casi totalidad de las bodegas que producen tan apreciado caldo no se hallan, sin embargo, en Oporto, sino en la vecina Vila Nova de Gaia, una localidad a la que se puede acceder a pie por el magnífico Puente de Luís I y desde la que se pueden observar las mejores vistas de la ciudad de Oporto, con sus alegres y, un tanto, decadentes casas de colores asentadas a la orilla del río.

Dado el gran número de bodegas que ofrecen visitas guiadas, no resulta fácil decantarse por alguna en especial. No obstante, si se apuesta por visitar una de las más renombradas, una buena opción es acudir a las Bodegas Sandeman, cuya icónica imagen está intrínsecamente ligada a la ciudad de Oporto y es visible en varios puntos de la ciudad.



Las Bodegas Sandeman deben su nombre a su creador, George Sandeman, un emprendedor establecido en Londres a finales del siglo XVIII que acabaría ampliando su negocio hasta esta región portuguesa, en la que llegó a hacerse, en muy poco tiempo, con un reputado nombre. Mucho después de su muerte, ya en 1928, se crearía el conocido logo de la empresa, una silueta negra que, ataviada con la capa típica de los estudiantes universitarios portugueses y un sombrero jerezano, es hoy uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

Albergadas por un edificio obra del arquitecto Joaquim da Costa Lima Sampaio, las Bodegas Sandeman son, por sus numerosas visitas diarias, programadas en diferentes idiomas, unas de las más frecuentadas de la ciudad. Además, y antes de acceder al recinto en el que se producen los vinos, el visitante podrá adentrarse en la historia de las bodegas gracias a la información proporcionada en el pequeño espacio expositivo −en el que pueden observarse carteles y anuncios de diferentes momentos históricos− que se halla en el hall del edificio.



La visita, que suele tener una duración de media hora, será conducida por un guía ataviado como el personaje del logo que ha dado fama a la marca y que llevará al visitante por diferentes espacios para mostrar cómo se elabora el preciado vino, cómo madura y se conserva, qué variedades se producen y cómo degustarlo. El punto final de la visita, tras haber visionado un breve video que proporciona una explicación más técnica de la elaboración del vino, consiste en la degustación de dos o tres variedades de Oporto, según el tipo de entrada que se haya seleccionado. Nosotras recomendamos la entrada premium, que nos permitió degustar una copa de vino blanco, una de vintage y una de tawny



Experiencia gastronómica y cultural inolvidable, no podemos dejar de recomendar la visita a estas bodegas, que evidencian la creciente importancia del enoturismo y de la gestión cultural centrada en el campo de la enología.


9 de mayo de 2018

MNAC. Nueva presentación de Renacimiento y barroco





Hace unas semanas visitamos el inigualable MNAC para ver la estupenda exposición William Morris y el movimiento Arts & Crafts en Gran Bretaña. En aquella ocasión, para degustar al máximo esa muestra expositiva, dejamos para una ulterior visita la nueva presentación de la sección dedicada al Renacimiento y el Barroco del afamado museo.

Esta ampliación, que se dio a conocer al gran público a finales del mes de enero del presente año, es fruto de un largo proceso de planificación, documentación y restauración. Un arduo trabajo que ha implicado integrar la colección Cambó y la colección Thyssen, dotando así el recorrido expositivo de una mayor contextualización. 



La nueva presentación de esta sección se sustenta en casi trescientas piezas, veintidós de las cuales nunca habían sido expuestas; otras piezas del conjunto ahora expuesto, por el contrario, llevaban un tiempo sin ser mostradas al público.

Además de las obras pictóricas, que conforman el mayor grueso de esta sección, en el recorrido por las salas que las albergan se pueden contemplar dibujos y grabados −estos últimos dispuestos en un espacio con una iluminación considerablemente más atenuada para preservar los trabajos, que se encuentran colocados en vitrinas dotadas con cajones que el visitante puede abrir y cerrar a voluntad−, monedas, medallas, fotografías, destacado material bibliográfico e, incluso, un tapiz.

El recorrido de la exposición, que pone a disposición del visitante las más modernas herramientas museísticas, no parte de un criterio cronológico, sino que, por el contrario, y para ofrecer una mayor contextualización entre épocas y estilos, se articula en torno a diferentes áreas temáticas, como:







Fascinante en su concepción y puesta en escena, la reformulada sección dedicada al Renacimiento y al Barroco ofrece al visitante no solo la oportunidad de sumergirse en una narrativa alejada de los posicionamientos academicistas a los que nos tienen acostumbrados los grandes espacios expositivos de titularidad estatal, sino que permite ver de cerca el trabajo de artistas inmortales como El Greco, Cranach, Goya, Tiepolo, Tintoretto, Velázquez, Rubens o Zurbarán.

Muestra, en definitiva, imprescindible para los amantes del arte y la cultura, a esta renovada sección de uno de los museos más visitados de Cataluña solo podría achacársele un punto negativo, la cierta dejadez expositiva de la sala de dibujos y grabados, en la que algunas obras no se hallan correctamente alineadas o, incluso, pueden invadir el espacio de alguna cartela.




27 de diciembre de 2017

Repasando 2017

Y, como cada año, os recordamos las siete entradas, además de las noticias de El Investigador Cultural, más leídas de este 2017.

¡Esperamos que os guste nuestra selección!
















































¡FELIZ AÑO NUEVO! 😉😉😉




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