Mostrando entradas con la etiqueta turismo cultural. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta turismo cultural. Mostrar todas las entradas

16 de mayo de 2018

Bodegas Sandeman




Bañada por el río Duero, Oporto es, sin duda alguna, una de las ciudades con más encanto de Europa y, tanto para los amantes del arte y la cultura como para los paladares más exigentes, el destino ideal para una agradable escapada de unos pocos días.

Si bien no dotada con espacios museísticos de relumbrón, Oporto sí se muestra ante sus visitantes como una urbe vibrante en la que el arte callejero tiene cabida en buena parte de sus espacios públicos. La ciudad lusa es, además, conocida por sus platos y, sobre todo, por sus caldos, especialmente el que lleva su nombre, el exquisito y digestivo vino de Oporto, cultivado en la región de Douro, un lugar que, a unos escasos cien kilómetros de la segunda ciudad más importante de Portugal, reúne las condiciones idóneas para lograr las mejores variedades de esta especialidad de vino.

La casi totalidad de las bodegas que producen tan apreciado caldo no se hallan, sin embargo, en Oporto, sino en la vecina Vila Nova de Gaia, una localidad a la que se puede acceder a pie por el magnífico Puente de Luís I y desde la que se pueden observar las mejores vistas de la ciudad de Oporto, con sus alegres y, un tanto, decadentes casas de colores asentadas a la orilla del río.

Dado el gran número de bodegas que ofrecen visitas guiadas, no resulta fácil decantarse por alguna en especial. No obstante, si se apuesta por visitar una de las más renombradas, una buena opción es acudir a las Bodegas Sandeman, cuya icónica imagen está intrínsecamente ligada a la ciudad de Oporto y es visible en varios puntos de la ciudad.



Las Bodegas Sandeman deben su nombre a su creador, George Sandeman, un emprendedor establecido en Londres a finales del siglo XVIII que acabaría ampliando su negocio hasta esta región portuguesa, en la que llegó a hacerse, en muy poco tiempo, con un reputado nombre. Mucho después de su muerte, ya en 1928, se crearía el conocido logo de la empresa, una silueta negra que, ataviada con la capa típica de los estudiantes universitarios portugueses y un sombrero jerezano, es hoy uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

Albergadas por un edificio obra del arquitecto Joaquim da Costa Lima Sampaio, las Bodegas Sandeman son, por sus numerosas visitas diarias, programadas en diferentes idiomas, unas de las más frecuentadas de la ciudad. Además, y antes de acceder al recinto en el que se producen los vinos, el visitante podrá adentrarse en la historia de las bodegas gracias a la información proporcionada en el pequeño espacio expositivo −en el que pueden observarse carteles y anuncios de diferentes momentos históricos− que se halla en el hall del edificio.



La visita, que suele tener una duración de media hora, será conducida por un guía ataviado como el personaje del logo que ha dado fama a la marca y que llevará al visitante por diferentes espacios para mostrar cómo se elabora el preciado vino, cómo madura y se conserva, qué variedades se producen y cómo degustarlo. El punto final de la visita, tras haber visionado un breve video que proporciona una explicación más técnica de la elaboración del vino, consiste en la degustación de dos o tres variedades de Oporto, según el tipo de entrada que se haya seleccionado. Nosotras recomendamos la entrada premium, que nos permitió degustar una copa de vino blanco, una de vintage y una de tawny



Experiencia gastronómica y cultural inolvidable, no podemos dejar de recomendar la visita a estas bodegas, que evidencian la creciente importancia del enoturismo y de la gestión cultural centrada en el campo de la enología.


22 de noviembre de 2016

Málaga, ciudad cultural



Destino privilegiado durante décadas del llamado turismo de sol y playa ―no sólo por su climatología, sino por ser uno de los más importantes puertos receptores de cruceros de Europa―, Málaga lleva años apostando por la cultura para atraer a un público que, si bien pudiera considerarse muy específico, se ha revelado numeroso en todas aquellas urbes que  han favorecido la proliferación de espacios y eventos culturales y artísticos. 

Catedral y Palacio Episcopal
Sin duda, a la capital andaluza, poseedora de un rico patrimonio ―entre el que destaca su Teatro Romano, La Alcazaba, el Palacio de Gibralfaro, su bella catedral, conocida popularmente como La Manquita, o el Palacio Episcopal―, no le faltan méritos para atraer a los visitantes amantes del arte y la cultura. Sin embargo, no fue hasta hace poco más de dos décadas, con la inauguración del Festival de Cine Francés, impulsado por la Alianza Francesa de Málaga, y la creación del hoy afamado Festival de Málaga Cine en Español (FMCE), secundados ambos, además, por una amplia programación teatral, que Málaga inició una importante andadura que la ha llevado a convertirse en un destino imprescindible para gestores culturales, artistas y, sobre todo, público interesado en el mundo artístico y cultural.

Teatro Romano y Alcazaba

Esa política emprendida por el consistorio malagueño, que hoy dedica el 5% de su presupuesto a la cultura, ha impulsado la creación de numerosos e importantes espacios expositivos, entre los que destacan, siguiendo un criterio rigurosamente cronológico, los siguientes museos:

CAC (Centro de Arte Contemporáneo de Málaga). Albergado en el Mercado de Mayoristas de Málaga, un edificio de gran valor histórico, este museo abrió por primera vez sus puertas en 2003. Desde entonces acoge interesantes exposiciones temporales y permanentes –con cesión temporal de obras pertenecientes a  coleccionistas privados- que muestran las tendencias y movimientos artísticos de mediados del siglo pasado hasta la actualidad.


Museo Picasso. Inaugurado el mismo año que el CAC, el museo dedicado al más internacional de los artistas malagueños se halla ubicado en el Palacio de Buenavista. Su colección permanente acoge más de doscientas obras que muestran el trabajo del artista a lo largo de ocho décadas y, en la actualidad, cuenta con una muy interesante exposición temporal dedicada a Joaquín Torres-García.


Museo Carmen Thyssen. Albergado en el céntrico Palacio de Villalón, este espacio museístico abrió sus puertas en el año 2011. Su fondo permanente, compuesto por más de doscientas piezas, es posiblemente la colección más importante de pintura española producida durante el siglo XIX.

Como todo gran espacio cultural, también esta pinacoteca acoge interesantes exposiciones temporales, como las recientes Sorolla. Apuntes de Nueva York y La ilusión del Lejano Oeste.


Centre Pompidou Málaga. Inaugurado el pasado año y albergado en un precioso y colorido edificio moderno, este centro cultural, el primero que el famoso museo parisino abre fuera de Francia, ofrece la oportunidad al visitante, mediante sus exposiciones temporales y su fondo itinerante ―que no permanente, pues irá renovándose y cambiando cada pocos años― de sumergirse en la más rabiosa actualidad artística, toda vez que observar de muy cerca el trabajo de artistas en su tiempo vanguardistas, como el hijo predilecto de la ciudad, Pablo Picasso, del que se exponen algunos de sus más notables trabajos.


Colección del Museo Ruso. Este excepcional museo, también inaugurado el pasado año, se halla un tanto alejado del centro histórico, en el edificio de La Tabacalera, aunque el desplazamiento bien vale la pena, pues tanto sus exposiciones temporales, como anuales ―el museo no cuenta, al igual que el Centre Pompidou con un fondo permanente propiamente dicho― resultan fascinantes no sólo por las propias obras expuestas, sino por su contextualización en un país tan lejano y, a la vez, tan cercano, en muchos aspectos, como Rusia. 







15 de noviembre de 2016

Cavtat



Los orígenes de la preciosa localidad de Cavtat se remontan al siglo IV a.C., cuando fuera fundada como una colonia griega. Más tarde, aproximadamente en el 228 a.C., pasaría a formar parte del Imperio Romano, que la rebautizaría con el nombre de Epidaurus


Muchos años después, en el siglo VII, Cavtat sería presa de los invasores eslavos y, ya en el siglo XIV, se integraría en la extinta República de Ragusa, con capital en Dubrovnik. Tras la disolución de este estado, la bella localidad compartiría el mismo destino que la llamada Perla del Adriático, pasando a formar parte, sucesivamente, del Reino Napoleónico de Italia, del Imperio Austrohúngaro, de la extinta Yugoslavia y, finalmente, de la República de Croacia.


En la actualidad, y por su innegable valor histórico y su paisaje de ensueño, enmarcado en un precioso puerto y unas hermosísimas e imponentes colinas, Cavtat es uno de los mayores reclamos de la costa dálmata. 

A Cavtat, que se halla a tan sólo 15 kilómetros de Dubrovnik, se puede llegar, procedentes de la capital croata, mediante dos vías, autobús o ferry. No obstante, y si bien la vía terrestre tiene un mayor servicio horario, el viaje en ferry depara no pocas sorpresas, no sólo por las impresionantes vistas que se ofrecen de la costa, sino por testimoniar, en su recorrido de media hora, las heridas todavía visibles de la Guerra de los Balcanes, acaecida en la década de los 90 del pasado siglo. Lujosos complejos hoteleros dañados por metralla y abandonados y edificios de viviendas que corrieron igual suerte y que el gobierno croata, por falta de medios o por un anhelo de conciencia histórica, ha dejado intactos, son, de hecho, los testigos mudos de un conflicto que conmocionó al mundo y del que, al parecer, no hemos aprendido nada.


Una vez en Cavtat, el visitante no sólo podrá disfrutar de las maravillosas vistas del mar Adriático, sino también perderse por las calles estrechas y cargadas de historia de la bella localidad, en la que los amantes del arte y la cultura hallarán numerosas joyas, como:

  • Iglesia de San Nicolás, construida en el siglo XV y famosa por sus imponentes altares de madera y  por albergar una de las pinturas del artista más famoso de Cavtat, Vlaho Bukovac, exponente destacado del modernismo croata.

  • Monasterio de Nuestra Señora de las Nieves. Capilla del monasterio franciscano de la localidad que alberga importantes obras del renacimiento y uno de los trabajos más logrados de Bukovac, La Virgen y el Niño (1494).

  • Albergada en el Palacio del Rector se halla la Colección Valtazar Bogišić, abogado e historiador del siglo XIX, cuya biblioteca es, sin duda alguna, uno de los reclamos de la ciudad.
  • Convertida en museo, la Casa de Vlaho Bukovac ofrece la oportunidad de acercarse a la obra de uno de los más ilustres hijos de la ciudad.
  • En el cementerio de Cavtat puede visitarse el Mausoleo de la Racic, imponente y casi pomposo monumento realizado por el reconocido escultor Ivan Meštrović y en el que se hallan los restos de una antaño importante familia de armadores y banqueros asentada en Dubrovnik.




17 de febrero de 2015

De paseo por Barcelona… Finca J. Muñoz Ramonet




Finca J. Muñoz Ramonet 


  • Distrito: Sarrià – Sant Gervasi



Un poco de historia.... del palacete y de los jardines

Hace escasas semanas tuvimos la oportunidad de poder pasear por los jardines del Palacete de Julián Muñoz Ramonet, que estarán abiertos al público durante los fines de semana, de diez de la mañana a cinco de la tarde, hasta finales del mes de marzo.

Pasado ese tiempo, los jardines, de gran valor histórico y patrimonial por las numerosas piezas artísticas que en ellos se exhiben, volverán a cerrarse al público, pues el Ayuntamiento de Barcelona llevará a cabo para entonces las obras de rehabilitación y accesibilidad del otrora suntuoso palacete al que pertenecen.

Situado en la calle Muntaner nº282-290, esquina con la calle Marià Cubí, el palacete, un edificio de tres plantas cuya construcción se remonta a 1912, se adscribe al estilo neogótico y fue diseñado por uno de los más importantes arquitectos catalanes de la pasada centuria, Enric Sagnier. Los jardines, por su parte, se proyectaron unos años después, en 1916, por el entonces famoso arquitecto paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier.

La Casa Muñoz Ramonet, también conocida como el Palau Marquès d’Alella –en honor de su primer propietario, Ferran de Fabra y Puig, segundo Marqués de Alella- vio modificado su más inmediato entorno cuando en 1933 parte de la propiedad en la que se ubica fue vendida para construir un conjunto de viviendas, lo que comportaría la desaparición de, también, parte de los jardines.

Tras la Guerra Civil, tanto la finca como los jardines fueron adquiridos por el empresario Julio Muñoz Ramonet –adepto declarado al régimen franquista- y su hermano Álvaro. Tras la compraventa, los nuevos propietarios acometieron, entre 1956 y 1957, la remodelación definitiva de los jardines, que corrió a cargo de Joan Mirambell.

Entrada a la Finca

Julián Muñoz Ramonet y su polémica herencia

Nacido un 19 de febrero de 1912 en el seno de una familia humilde, Juan Muñoz Ramonet acabaría amasando una gran fortuna, cuyo reparto, tras su muerte, generaría no poca controversia entre sus más allegados, lo que originó una larga batalla legal y alentó de nuevo a sus antiguos detractores, que siempre aludieron al origen supuestamente turbio de su fabulosa riqueza, amén de denostar su desmesurado afán oportunista.

De hecho, ganado el favor del régimen franquista –a lo que ayudó sobremanera su participación en el Servicio de Información y Espionaje Franquista-, Muñoz Ramonet acabaría convirtiéndose, tras la Guerra Civil, en uno de los hombres más ricos de su ciudad, Barcelona, lo que le llevó a adquirir Can Batlló, los almacenes El Águila, la Unión Industrial Algodonera, el Palau Robert –que acabaría albergando sus oficinas- y hasta el mismísimo Hotel Ritz.

Además de todo ello y como ya adelantáramos, Muñoz Ramonet también se haría, junto con su hermano, con el Palau Marquès d’Alella –que convertiría en su residencia habitual- y compraría un inmueble anexo, sito en la calle Avenir, en el que acabaría residiendo su madre.

Fachada principal del Palacio
Sin embargo, la más valiosa adquisición de Muñoz Ramonet, a la altura del propio palacete, fue, sin duda, la importante colección de arte perteneciente a Ròmul Bosch i Caterineu, mecenas, empresario y principal accionista de la Unión Industrial Algodonera.

La colección, que se hallaba depositada en el Museu d’Art de Catalunya desde que su propietario la utilizara como aval para poder hacerse con un crédito que salvara sus fábricas, fue conseguida por Muñoz Ramonet gracias a un acuerdo con las autoridades.

Esa fabulosa adquisición se componía de un importante conjunto escultórico y, sobre todo, pictórico, en el que destacaban pinturas pertenecientes a diferentes períodos históricos y movimientos artísticos –románico, gótico, barroco español, francés y flamenco- y firmadas por artistas tan sobresalientes como Goya, El Greco o Anglada Camarasa. Tan importante legado se vería además ampliado en la década de los setenta del pasado siglo con la compra de obras de artistas contemporáneos.

Escultura situada en el jardín
Si bien el palacete de la calle Muntaner se había convertido en su residencia habitual, Julián Muñoz Ramonet falleció en Suiza en 1991. En su testamento, escrito en alemán, legaría al Ayuntamiento de Barcelona tanto el edificio de la calle Avenir como el propio palacete y su colección de arte.

Sus hijas, que desde el principio se opusieron a los designios que su padre expresara en su testamento, alegaron que este documento no podía ser válido -pues su progenitor, al estar escrito en alemán, no podía entender lo que había firmado-, lo que dio pie a una larguísima batalla legal entre los descendientes de Muñoz Ramonet y el consistorio barcelonés

Escultura situada en el jardín
Finalmente, en 2007, tanto un tribunal de Landquart (Suiza) como el Juzgado de Primera Instancia de Barcelona declararon la plena validez del testamento del empresario catalán. Dos años más tarde, en 2009, la Audiencia de Barcelona ratificó la sentencia a favor del Ayuntamiento y el Tribunal Supremo desestimó el recurso interpuesto por las hijas de Muñoz Ramonet, confirmando así que tanto el palacete como las obras de arte en él depositadas pertenecían al Ayuntamiento de Barcelona.

El legal propietario de la herencia del empresario catalán no pudo obtener, sin embargo, las llaves de la finca hasta 2013 y, cuando finalmente se tuvo acceso al palacete, se descubrió que buena parte del legado artístico había desaparecido, por lo que el pasado año el Ayuntamiento de Barcelona interpuso una querella a las hijas de Muñoz Ramonet por apropiación indebida y estafa procesal, algo que aquellas niegan con vehemencia, por lo que ya han tomado las pertinentes acciones legales.

Sea como fuere, dentro de un tiempo, esperemos que no demasiado largo, los ciudadanos podrán acceder, finalmente, al interior del palacete objeto de tamaña disputa. Mientras tanto, y hasta finales del próximo mes, pueden visitar sus preciosos jardines, capaces de retrotraer en el tiempo a quienes por ellos se paseen.



Para saber más...

Después de Dios...Muñoz [en catalán], programa de 30 minuts, emitido por la Televisió de Catalunya en mayo de 2014, en el que se hace un exhaustivo análisis de la vida de Julián Muñoz Ramonet.




25 de noviembre de 2014

De paseo por Barcelona... Capella de Sant Llàtzer



Hoy Capella de Sant Llàtzer


  • Districte: Ciutat Vella; Barri: El Raval 




Historia del edificio

La Capella de Sant Llàtzer –la Capilla de San Lázaro en su traducción al castellano- es una de las pocas construcciones románicas que se conservan en la Ciudad Condal.

Compuesta por una única nave, con un ábside semicircular y con lesenas y arcadas lombardas, esta capilla fue erigida, al parecer, durante el siglo XII, aunque no existe ninguna constancia escrita que permita establecer la fecha exacta de su construcción.

La iglesia, que comparte más de una similitud arquitectónica con el Monasterio de Sant Pau, formaba parte del desaparecido Hospital de Mesells –o leprosería-, que fue, muy posiblemente, construido por el obispo Guillem de Torroja (1144-1171) a mediados del siglo XII, según consta en la primera reglamentación relativa al funcionamiento del hospital.

Estas dos construcciones benéficas –la iglesia y el hospital-, entonces alejadas del núcleo urbano, se hallaban ubicadas en la confluencia de las calles Carme y Hospital.

Fachada principal de la capilla. Plaça del Pedró

Durante el siglo XV, todos los hospitales de la ciudad de Barcelona fueron unificándose en uno, el Hospital de Santa Creu, por lo que el Hospital de Mesells fue perdiendo irremisiblemente la importancia de la que gozara antaño. No obstante, también en ese siglo, en 1475, se constata la ampliación de la capilla con la construcción de un nuevo altar diseñado por el artista Jaume Huguet y la progresiva urbanización del entorno hasta configurarse con un aspecto muy similar al que actualmente luce la zona donde se halla ubicada la iglesia.

Ya en el siglo XVI, en 1779, se añadió un nuevo retablo, el de Sant Cristòfol, que acompañaría los ya construidos y dedicados a Santa María, Santa Margarida y Sant Llàtzer.

Dado el mal estado en el que se encontraba la iglesia, en el siglo XVIII se realizaron nuevas reformas, como la construcción de la nueva capilla cuadrada del Santísimo, que daba a la calle Hospital, y la de su cúpula, de estilo barroco. Estos cambios también comportaron la construcción de un nuevo hospital muy cerca, en la calle Carmen, de donde se ubicara el antiguo Hospital de Mesells.

Ábside de la capilla. Calle de Sant Llàtzer

Paralelamente, en 1792, el fabricante indiano Erasme de Gòmina se encargó de procurar una nueva hornacina en la fachada principal del edificio –que aún hoy se conserva-, la instalación de un nuevo altar mayor -de estilo neoclásico y con imágenes de San Erasmo, San Ignacio y San Juan- y una nueva pavimentación del edificio.

Un siglo más tarde, las transformaciones urbanísticas del siglo XIX, destinadas a mejorar la salubridad urbana, habrían de hacer mella tanto en la capilla como en su entorno. Así, el antiguo cementerio parroquial fue sustituido por una plaza pública y, más tarde, se erigieron nuevos edificios en la calles Carme y Hospital que habrían de restar toda visibilidad al recinto románico, llegando al punto de añadirse una nueva fachada a la capilla para homogeneizarla con los edificios que la rodeaban.

Hace ahora poco más de una centuria, en 1913, dejó de impartirse el culto religioso en la iglesia, que, a partir de entonces, fue objeto de uso civil como almacén de maderas, muebles... Posteriormente, en la década de los 40 del pasado siglo, la fachada de la iglesia había desaparecido, su puerta principal daba entonces acceso a un local comercial y, de hecho, tan sólo sus muros y la vuelta del ábside en su interior habían logrado conservarse.

En la década posterior, los años 50, se inició por fin la recuperación de este edificio románico. El artífice de esta restauración fue el arquitecto municipal Adolf Florensa y, más tarde, la propia ciudadanía que, en los años 70, también aportó su granito de arena. De hecho, la gran manifestación vecinal de 1977 –con el lema Obrim Sant Llàtzer (Abramos San Lázaro), así como una ulterior exposición en la capilla sobre la historia del barrio y del propio edificio lograron la ansiada revalorización histórica y patrimonial de Sant Llàtzer.

En los años 80, la Capella de Sant Llàtzer fue finalmente recuperada por el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, que diseñaron planes de restauración que incluían todo el complejo arquitectónico, incluido el antiguo hospital. Los proyectos de restauración e intervención del conjunto monumental fueron acometidos, no obstante, ya en la década de los 90 y comportaron la restauración definitiva de la cúpula barroca de la Capilla del Santísimo.



Qué hay alrededor

Justo enfrente de la iglesia se halla la Plaça del Pedró, donde se erige la Fuente de Santa Eulàlia, dedicada a una de las patronas de Barcelona. Este monumento, considerado como el más antiguo de la ciudad, es obra de Benet Parés y Josep Darder.

Plaça del Pedró

La imagen de la santa fue, sin embargo, sustituida, por el estado lamentable en el que se encontraba la escultura –la cara era irreconocible y uno de sus brazos, el que sostenía la cruz, se había caído-, por otra creada por Llàtzer Tremullas i Lluís Bonifaç.

Ese nuevo diseño habría de ser destruido, no obstante, en 1936. La imagen que ahora luce el monumento es obra de Frederic Marés, quien la diseñara en 1951. En la actualidad, dada su indiscutible valía artística, está inscrita como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) en el Inventario del Patrimonio Cultural catalán con el código 08019/523.

Fuente de Santa Eulàlia

Fuentes consultadas y de interés. Para saber más de la capella de Sant Llàtzer:

Venteo, Daniel. La Capella de Sant Llàtzer: història d'una redescoberta. Barcelona  Foment de Ciutat Vella : Ajuntament de Barcelona, DL 2010. ISBN 9789850276308.

Adell, Joan-Albert. Les Esglésies romàniques de Barcelona. Barcelona: Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, 2010. ISBN 9770001744821.



7 de octubre de 2014

De paseo por Barcelona... Turó Park




Hoy Turó Park

  • Distrito: Sarrià – Sant Gervasi


Un poco de historia....

Parque ya centenario, este pequeño pulmón verde sito en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi de la Ciudad Condal tiene como mayor rasgo distintivo su densa y rica vegetación, compuesta por varias especies, entre la que destaca un algarrobo, también centenario, que se halla incluido en el Catálogo de Árboles de Interés Local de Barcelona

El Turó Park, propiedad de la familia Bertrand-Girona, se abrió al público como parque de atracciones en el mes de junio del ya lejano 1912. Casi dos décadas después, en 1929, el parque cerró sus puertas por motivos varios –una serie de incendios y la urbanización del entorno- y sus propietarios, previo pacto con las autoridades, acabaron cediendo parte del mismo al Ayuntamiento.

El arquitecto y urbanista Nicolau Maria Rubió Tudurí –entonces director del Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona- fue el encargado de idear y diseñar el nuevo parque, que, concebido para el uso vecinal pero aún conservando algunos espacios -como el café restaurante, el lago y un teatro infantil-, sería abierto al público en 1934.


Recorrido y espacios

Dedicado al poeta Eduard Marquina, el Turó Park cuenta con varios accesos así como numerosos caminos. Nosotros optamos por iniciar nuestro paseo por la puerta principal, presidida por la bonita escultura de Apel·les Fenosa dedicada a Pau Casals y a los amantes de la literatura y la música.


Entrada principal. Escultura A Pau Casals de Apel·les Fenosa
Siguiendo el recorrido principal se llega a una bifurcación de caminos. El de la derecha conduce a La Plaça del Teatret, un espacio en el que se encuentra un pequeño quiosco de bebidas y, justo al lado, un también pequeño escenario, el otrora teatro al aire libre del antiguo parque. Más allá se halla el cobertizo de piedra, un lugar apartado que invita al reposo.

En esta parte del parque se encuentra el parterre principal, bautizado con el nombre de Boulangrin y en el que pueden hallarse diferentes tipos de flores, como rosas o magnolias, y plantas aromáticas.

Al final del parterre –que, por cierto, inspirado en los jardines árabes, se halla bifurcado por un riachuelo-, se erige la Fuente de la Aurora (Biga de la Font de l'Aurora), una escultura en bronce que, realizada por Joan Borrell Nicolau, se hallaba originariamente en los Jardinets de Gràcia hasta que, dividida en varias piezas, fue a parar al Turó Park y a otros espacios de la Ciudad Condal.

Si el visitante, por otra parte, opta por seguir un pequeño camino paralelo al parterre, podrá ir a parar al lugar en el que se encuentra otra bonita escultura, una obra de Josep Clarà que responde al nombre de A Francesc Viñas.

Fuente de la Aurora de Joan Borrell Nicolau
Retomando el recorrido interrumpido en la Fuente de la Aurora, el visitante podrá proseguir por el camino que, partiendo de esta escultura, lleva a la parte izquierda del parque, lugar en el que se encuentra otra obra escultórica, Un oiseau de Jean-Michel Folon, y en cuyo final o inicio se ubica la figura en bronce de Eloïsa Cerdan, La ben plantada (La bien plantada), realizada en honor del escritor Eugeni d'Ors.


La bien plantada de Eloïsa Cerdan 
El colofón de la visita cabe hallarlo en el lugar más emblemático del Turó Park, el estanque ovalado con nenúfares, rodeado de una densa vegetación compuesta por chopos y plataneros, cercano a una zona de juegos infantil y también situado en la vertiente izquierda del parque, accesible desde el camino principal.


Estanque

Un parque literario

Dedicado al poeta Eduard Marquina –como se indicara al principio de estas líneas-, el Turó Park está repleto de reminiscencias literarias, como la ya citada escultura a Eugeni d’Ors o los numerosos poemas distribuidos por todo el parque y entre los que destaca un fragmento de una obra de Salvador Espriu.


Poema de Salvador Espriu

Las inmediaciones del parque

Una vez abandonado el parque, os recomendamos que echéis un vistazo a la Avinguda Pau Casals, una muy coqueta calle presidida por edificios señoriales y en la que se halla, cómo no, otra escultura dedicada al músico que le da nombre y que es obra de Josep Viladomat.


Figura dedicada a Pau Casals. Obra de Josep Viladomat



6 de octubre de 2014

De paseo por Barcelona. Una nueva sección



La semana pasada celebrábamos nuestro tercer aniversario con la misma ilusión con la que iniciáramos este proyecto.

A lo largo de todo este tiempo, no sólo hemos potenciado nuestra labor como difusoras culturales a través de los diversos perfiles abiertos en las principales redes sociales, sino que también hemos ido creando diferentes secciones en el blog para abarcar los numerosos subsectores culturales.

Ahora le ha llegado el turno al turismo cultural y por ello empezamos con ilusión una nueva sección, De paseo por Barcelona, un espacio que pretende investigar y descubrir los innumerables atractivos culturales de la ciudad en la que residimos.

Nuestra primera noticia la podréis leer mañana. ¡Esperamos que os guste!


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...