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5 de junio de 2019

Lujo, de los asirios a Alejandro Magno


Folleto de la exposición

Hace unas semanas se inauguraba en CaixaForum Barcelona la exposición Lujo, de los asirios a Alejandro Magno. La muestra, que está comisariada por Alexandra Fletcher, conservadora del Departamento de Oriente Próximo del British Museum, es fruto de la cuarta colaboración hasta la fecha entre el prestigioso museo británico y la Fundación La Caixa.

La exposición cubre un vastísimo período de tiempo, desde el 900 hasta el 300 a.C. y se enmarca en la época de los grandes imperios de la antigüedad, el asirio, el babilónico, el fenicio y el persa hasta llegar al reinado de Alejandro Magno. Este momento histórico, fascinante por su intensidad –si bien esos 600 años contaron con largos de paz, las fuentes escritas y arqueológicas testimonian múltiples enfrentamientos y saqueos–, fue importantísimo en el desarrollo del comercio de materias primas, metales preciosos y objetos manufacturados que, por la complejidad de su elaboración y adquisición, se convirtieron en productos de lujo sólo accesibles para las clases más adineradas, lo que, a su vez, daría pie a otro tipo de comercio, basado en la imitación de aquellos productos y dirigido a clases no tan pudientes, pero sí conocedoras de ese mercado del lujo. 

De hecho, nunca se había producido un desarrollo tal de los artículos de lujo, lo que incentivaría de manera decisiva tanto las relaciones comerciales como las de poder entre las extintas civilizaciones.


Para la puesta en escena de esta muestra se ha contado con un conjunto de más de doscientas piezas, procedentes, todas ellas, del British Museum. Entre esas piezas destacan ornamentos para mobiliario, monedas, cerámica, diversos objetos de lujo para ser utilizados en la mesa o como recipientes de cosméticos, joyas e impresionantes relieves –destacando especialmente uno perteneciente al Palacio de Nínive. Muchas de esas piezas fueron facturadas en marfil y metales preciosos, especialmente oro y plata, como el tesoro de Oxus, uno de los mayores atractivos de la exposición, que ha llegado a nuestros días en todo su esplendor gracias a su excelente estado de conservación.

Ese afán por el lujo, tan intenso antaño como en nuestra era, dio también lugar a la construcción de suntuosos palacios y no menos lujosos jardines, como refleja una de las secciones más cuidadas de la exposición, en la que se recrean los sonidos y hasta los aromas de los que gozarían los visitantes de los jardines colgantes de Nínive.

A lo largo de toda la muestra, que se halla dividida en secciones siguiendo un criterio cronológico y espacial, se puede constatar no sólo como el negocio del lujo acabaría constituyéndose como un motor de las relaciones comerciales –lo que propiciaría la creación de una red de productores de materias primas y artesanos–, sino que acabaría teniendo, además, un fuerte componente netamente militar, pues la exhibición de la riqueza reforzaba el poder político y, además, obraba como una suerte de arma intimidatoria ante los enemigos, ya que buena parte de los objetos obtenidos podían haber sido fruto de saqueos. 

Por otra parte, y más allá del valor del lujo en la historia de la antigüedad, el recorrido de la muestra permite contemplar tanto las influencias mutuas en la producción de aquellos codiciados objetos, como estudiar su evolución artística a lo largo del tiempo.

Exposición, en definitiva, deslumbrante, Lujo, de los asirios a Alejandro Magno brinda al visitante un apasionante viaje en el tiempo y cuenta, como es habitual en las muestras albergadas por CaixaForum, con ese sello de calidad tan característico de la institución, en el que prima la rigurosidad, el énfasis en el detalle y el cuidado y mimo con el que se presentan y mantienen las piezas.




10 de abril de 2019

Max Beckmann (Leipzig, 1884 – Nueva York, 1950)


Folleto de la exposición

Desde hace unas semanas y hasta el próximo 26 de mayo puede verse en CaixaForum Barcelona la que es, hasta la fecha, la primera gran retrospectiva dedicada al pintor alemán Max Beckmann (1884-1950).

Realizada en colaboración con el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, donde previamente se había albergado, esta exposición, comisariada por Tomàs Llorens, permite conocer las diferentes etapas creativas de un artista rompedor e independiente, capaz de crear un estilo completamente propio sin sucumbir por completo a ninguna de las corrientes innovadoras que experimentarían las artes y la cultura durante las primeras décadas del siglo XX.

La muestra reúne un conjunto de 49 obras, entre las que destacan principalmente pinturas, dos esculturas y litografías varias, piezas, todas ellas, procedentes de diferentes museos y colecciones de todo el mudo, que, reunidas en un único espacio, suponen casi un veinticinco por ciento de la obra de este genio de la pintura, considerado como uno de los artistas alemanes más destacados de la pasada centuria.


Cuidada al máximo en todos sus detalles, como es habitual en las exposiciones albergadas por CaixaForum, esta retrospectiva dedicada a Beckmann se divide en dos secciones siguiendo un criterio temático y cronológico.

La primera sección se centra en la etapa alemana del pintor, especialmente en los años anteriores al estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando Beckmann empezó a cosechar sus primeros éxitos y a ser reconocido, y en parte del período de entreguerras. Esa fase creativa se trunca en la década de los años treinta del pasado siglo, una época especialmente dura para el pintor alemán, quien, con el ascenso de Hitler al poder, pierde su plaza como profesor en la Escuela de Arte de Frankfurt, lo que, además, viene acompañado del impedimento de exponer ninguna de sus obras en suelo alemán. En esa misma época, por otra parte, se expondría en la Alemania nazi, a bombo y platillo, una ambiciosa exposición titulada Entartete Kunst –arte degenerado, en su traducción al español–, una muestra en la que se incluían obras del propio Beckmann, junto con otras producidas por contemporáneos suyos, para presentarlas como un ejemplo de la sinrazón de las nuevas corrientes artísticas, que habían roto con siglos de tradición en la producción artística occidental.

Cartel publicitario de la exposición Entartete Kunst

La segunda parte de la exposición corresponde a los años de un exilio vivido a caballo entre Europa y Estados Unidos, y se estructura en torno a cuatro grandes ejes intrínsecamente ligados a esa vida lejos de un hogar al que no regresaría jamás. 

El primero de esos ejes, o metáforas, como se describen en la ficha de presentación de la exposición, responde al título de Máscaras y alude a la casi inevitable pérdida de identidad que amenaza al exiliado; el segundo eje, Babilonia eléctrica, se centra en una temática recurrente en la pintura de Beckmann, la ciudad moderna. El tercer bloque temático, El largo adiós, propone una reflexión sobre el exilio y la muerte, mientras que la última sección de la exposición, El Mar, se presenta como una metáfora sobre el infinito y la nostalgia. 

Totalmente recomendable por su contenido y puesta de escena, esta muestra dedicada a Max Beckmann supone, en definitiva, una oportunidad inigualable de acercarse a un artista único cuya obra, aun sumamente independiente de la de sus contemporáneos, se inscribe en un momento histórico fascinante para todas las ramas artísticas. 


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