Mostrando entradas con la etiqueta Kate Morton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kate Morton. Mostrar todas las entradas

17 de octubre de 2012

Las horas distantes. Ms Morton acierta de nuevo



Sin duda, a quien ya haya saboreado la exquisita prosa de Kate Morton – La casa de Riverton y El jardín olvidado – pocas páginas bastan para constatar que la escritora australiana ha vuelto a repetir el esquema que tantas buenas críticas y réditos le ha reportado – intrincadas historias a caballo entre dos épocas y ambientadas principalmente en Inglaterra – para urdir la trama de la envolvente y romántica Las horas distantes, su última obra publicada.



La repetición de tan aclamado esquema no debiera inducir a pensar, sin embargo, que nos hallamos ante la repetición de una misma historia. Nada más lejos de la realidad, pues, si bien Las horas lejanas vuelve a entrelazar presente y pasado con suma pericia, su narración es una historia completamente original, articulada en torno a una obra, La verdadera historia del hombre de barro, escrita por un laureado escritor victoriano llamado Raymond Blythe y que no es más que otra de las criaturas surgidas de la portentosa imaginación de Kate Morton.

Precisamente, uno de los mayores logros de la escritora australiana en esta tercera obra es la inclusión de párrafos de ese libro ficticio, una historia que Kate Morton, buena conocedora de la literatura anglosajona, sabe presentar como si de una obra original victoriana se tratase.

Mención aparte merecen el magistral retrato de personajes - provistos todos ellos de un remarcable calado psicológico - a excepción de Eddie, una de las principales protagonistas, cuya descripción, en algunos momentos, bordea peligrosamente manidos clichés- y el encaje sin fisuras, y con una magnífica ambientación, de los constantes saltos en el tiempo y las múltiples tramas que va descubriendo el lector a medida que progresa en su lectura.

Por otra parte, y como en sus antecesoras, también en Las horas distantes se aprecian claras influencias de autores victorianos, como Charles Dickens o las hermanas Brönte, especialmente Charlotte Brönte y su inmortal Jane Eyre.

Sin embargo, en la descripción del castillo de Milderhurst – auténtico protagonista de Las horas distantes –  no es difícil hallar ecos de una obra fuertemente influenciada por Jane Eyre, la Rebecca de Daphne du Maurier, cuya lograda historia, de culpa y obsesión, ya llamara la atención del gran mago del suspense, Alfred Hitchcock, quien la llevó al cine en uno de sus films más inquietantes.

Tampoco es difícil emparentar la elegante, exquisita y sumamente descriptiva prosa de Kate Morton con la de un escritor de la talla de Henry James, autor, por cierto, con el que la escritora australiana parece compartir un amor profundo hacia la vieja Inglaterra.

En definitiva, bien se podría afirmar que el resultado de tan numerosos aciertos desemboca en un inesperado final que, cual puzle de perfecto encaje, no deja ni un solo cabo suelto, aunque Morton haya pecado, especialmente al final de su obra, por un exceso de pistas falsas que ralentizan y prolongan innecesariamente la resolución final de su historia.

Sería osado decir que ese exceso menoscaba el logrado resultado, dejémoslo en pequeña mácula, que apenas si merma una historia que se presta a la lectura pausada - saboreando una deliciosa taza de té, como hacen constantemente sus protagonistas- y que demuestra que no siempre éxito y calidad van reñidos.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...